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Esta semana se volvió a poner en agenda la situación de la ciencia y tecnología en el país. Por un lado, los científicos locales hicieron oír sus reclamos sobre el presupuesto del Conicet con una movida pintoresca. Por otro, el Senado nacional aprobó y giró a la Cámara de Diputados un proyecto por el cual se busca garantizar el incremento gradual del presupuesto en ciencia y tecnología. Sobre todo esto conversó el ministro de Ciencia y Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao.

La iniciativa, impulsada por el senador santafesino Omar Perotti y que tiene el objetivo final de destinar a ese área el 3 por ciento del PBI en el año 2030, fue aprobada por 39 votos afirmativos contra 9 negativos del oficialismo. Los votos del PRO apuntaron a poner el eje de la discusión en  las facultades de los legisladores, más allá del presupuesto en sí mismo.

Barañao, en contacto con Sí.98 en diálogo con Leo Ricciardino, consideró: “Se discutió si el Poder Legislativo de un período determinado podía definir sobre la fijación de presupuesto de períodos siguientes. El otro argumento es que el 100% de ese 3% del PBI corresponde al Estado, mientras que en otros países lo aporta el Estado y también el sector privado”.

“¿Puede decirle a los representantes que va a elegir para 2030 cómo tiene que hacer su presupuesto, qué es en lo que tienen que gastar?”, se preguntó en la misma línea desde el recinto el presidente del bloque del PRO, Federico Pinedo.

Ingresos y recortes de científicos

Los investigadores de la Red Federal de Afectados por el Ajuste en Conicet esta semana encontraron una creativa metodología para demostrar su repudio al recorte presupuestario que el gobierno viene aplicando en el área científica del país: crearon el carrito Choricet.

Por su parte Barañao explicó que a comienzos de este año, el presupuesto del Ministerio se redujo porque se transfirió una partida el Conicet para atender los ingresos. “Había un faltante que se compensó este último mes y contamos con todo el presupuesto de este año, por lo cual no hay preocupaciones para cumplir las expectativas”, comentó.

Pero también opinó sobre los ingresos de los científicos al organismo estatal, que con esta administración nacional se vieron frenados. “El Conicet históricamente tenía una política de ingresar a un tercio de los postulantes. En un período, como estaba envejecida la pirámide etárea, se comenzó a admitir unos 900 investigadores. Pasado este período, debemos volver a una cifra que permita la sustentabilidad, es decir volver a unos 600 ingresos. Eso produjo una reducción de ingresos respecto de las expectativas de los postulantes”, explicó.

Para terminar su explicación dijo que quedaron unos 500 para ingresar con méritos y los mismos se están radicando. “De modo que se haga un uso efectivo de los recursos humanos que hemos formado. Nadie va a quedar afuera, todo van a tener un puesto que le permita ejercer la investigación”, finalizó.