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La pérdida de puestos de trabajo vuelve a tener un episodio de gran magnitud, luego de la desvinculación de unos 2400 trabajadores de la central nuclear de Atucha III, ubicada en Zárate, luego de que el directorio Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), operadora de la central, renunciara por la profundización de la crisis y la paralización de las obras.

Dentro del plan del gobierno nacional de revisar los grandes contratos de obra pública del kirchnerismo, está paralizada la construcción del proyecto de Atucha III. En los últimos días, se despidieron a 600 personas afiliadas a la Unión de Empleados de la Construcción (Uecara), uno de los gremios con influencia en las centrales.

Pero la situación se agravó cuando se confirmó que a fin de mes se desvincularán 1800 empleados sindicalizados en la Uocra, el gremio de la construcción.  El secretario general de la seccional Zárate, Julio González, responsabilizó al gobierno nacional porque no encuentran respuestas de los funcionarios nacionales y sostuvo que es “un contrasentido que el gobierno declare la emergencia energética y quiera paralizar una obra que aportaría una solución”.

Por su parte, el intendente de Zárate, Osvaldo Cáffaro, dijo que "los despidos en la central nuclear Atucha afectan no sólo a las familias de los trabajadores sino a la comunidad toda" ya que "hay una cadena que incluye a transportistas y gastronómicos", entre otros.

El jefe comunal se propone mantener activa la tarea de los obreros que fueron despedidos, aunque reiteró el reclamó al Estado nacional sobre la necesidad de reactivar la construcción paralizada de Atucha III y IV "de las cuales ya el país cuenta con el 85 por ciento de financiamiento por parte de China y Canadá".