La escena del crimen de Joaquín Pérez, el joven de 34 años asesinado la noche del martes en Arroyito, aún está en plena investigación para determinar cómo lo abordaron y ultimaron cuando intentaba guardar su vehículo en una cochera cercana a su casa. Sin embargo, se supo que el joven, malherido por tres disparos, caminó una cuadra hasta su casa donde se desvaneció.

Los vecinos reconstruyeron el episodio, sobre todo cuando lo encontraron agonizando en la puerta de su casa en Juan B. Justo al 1700, a media cuadra de avenida Alberdi. Lo que se sabe es que guardaba su Renault Clío a la vuelta de su domicilio, a 100 metros, donde lo abordaron, dispararon y se llevaron su auto. 

El auto que los ladrones le robaron a la víctima, con la ventanilla destrozada por un disparo.
Los vidrios en el habitáculo del conductor permiten indagar en la dinámica del asalto fatal.

Joaquín, con dos disparos en el pecho y otro restante en la ingle, caminó como pudo hasta su casa donde vive con su pareja e hija de tres años. En la puerta quedaron las manchas de sangre que dejó el joven en su intento de que le atiendan la puerta. Luego cayó al suelo y, minutos después, dos médicos intentaron reanimarlo pero al ser trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez murió.

"Cuando llegué estaba tirado, es vecino de toda la vida. Intentaron reanimarlo", se limitó a contar un residente de la zona. "Me llamó mi hijo para contarme. Lo vi nacer, un chico divino, trabajador, con su mujer y nena. Esto no puede ser más. No te pueden matar así, para robarte", narró congojada una vecina con el móvil de Sí 98.9