Este sábado tocó en el Metropolitano la banda “Ciro y los Persas”, pero lejos de ser un momento de festejo rockero, para algunos asistentes se transformó en un verdadero mal rato. Hubo varios que sufrieron el robo de teléfonos celulares y billeteras a manos de delincuentes que se movieron con impunidad durante toda la noche.

Agustina Muñoz tiene 18 años y el sábado por la noche asistió al recital junto con una amiga en el salón del parque Scalabrini Ortiz. En diálogo con Rosarioplus.com relató el desconcertante momento que le tocó pasar y la nula respuesta de parte de los organizadores del evento ante su pedido de ayuda.

“En el medio de una canción, un momento previo a que inicie el estribillo en el que se arma el pogo, dos tipos de unos 30 años se acercaron y armaron una ronda con mucha gente, entre ellas yo y mi amiga. No nos pareció raro, porque realmente había un ambiente amigable, de mucho compañerismo. Pero yo quedé lejos de mi amiga, como a cinco metros y cuando intenté volver a acercarme a ella, no me dejaron”, relató la joven.

Los robos ocurrieron durante el desarrollo del recital.
Los robos ocurrieron durante el desarrollo del recital.

El desenlace: “Cuando empezó el pogo me agarraron de los brazos y me llevaron a la parte más oscura, entonces yo empecé a forcejear y se me tiraron encima y me sacaron todo lo que tenía en los bolsillos: celular, dinero, documento. Se pararon y se perdieron entre la gente”.

“Fue un momento de mucha confusión, yo no me lo esperaba. Estaba tirada, y se acercaron algunas personas para ayudarme y me preguntaron qué había pasado. Cuando les conté, tres de estas personas me dijeron que a ellos les habían robado el celular en el primer tema”, agregó.

“El lugar estaba lleno de gente y no había ni un solo policía vigilando, ni seguridad privada, nada. Pudo haber pasado cualquier cosa. De hecho yo creí que me iban a secuestrar”, sentenció. 

Desde la organización del evento no dieron respuesta. Cuenta Agustina que no encontró a nadie de seguridad adentro del salón, que fue recién cuando salió del lugar que pudo ver a media cuadra de la puerta de ingreso a un grupo de efectivos de seguridad a los que les contó lo sucedido pero ya mucho no se podía hacer.

Cuando fue a radicar la denuncia correspondiente a la seccional 8ª, le aseguraron que “estas cosas siempre pasan en este tipo de eventos en el Metropolitano, ya se sabe”.