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El Ejército iraquí intenta sofocar los últimos núcleos de resistencia del grupo islamista radical Estado Islámico (EI) en el casco antiguo de Mosul y tomar el control total de la arrasada ciudad, dos días después de haber proclamado la victoria sobre la milicia radical en lo que fue su bastión y tras nueve meses de duro combate urbano.

"Los enfrentamientos entre el Ejército y el EI continúan" en la zona histórica de la ciudad de Mosul, donde se escuchan las explosiones de los obuses de artillería y se ven densas columnas de humo provocadas por los bombardeos de la aviación iraquí, informó el comandante de la Brigada 73 del Ejército, Al Nuemi, citado por la agencia de noticias EFE. El responsable militar indicó que los hombres de su brigada "continúan limpiando la zona de Al Shajuan", donde en las últimas horas mataron a 11 yihadistas. El primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, llegó a la ciudad para anunciar su liberación total del yugo del EI. "El comandante jefe de las Fuerzas Armadas (Al Abadi), llegó a la ciudad liberada de Mosul y felicitó a los heroicos combatientes y al pueblo de Irak por la gran victoria", aseguraba un comunicado difundido por la oficina del primer ministro.

Hoy, en un triunfalista discurso, el premier instó a los iraquíes a defender la diversidad del país ante el pensamiento único que trata de imponer la milicia radical en varios países de Medio Oriente. "Todos los ciudadanos, tanto los que están en Mosul como en los campamentos (de desplazados), sin importar su religión o secta, son uno solo y tienen el derecho de regresar a Mosul y reconstruirla después de la gran destrucción causada", subrayó Al Abadi, según un comunicado difundido por la televisión oficial iraquí Al Iraquiya.

"Hay que defender la diversidad y hacer fracasar los planes de 'Daesh' (acrónimo con que los árabes aluden peyorativamente al EI) que quiere que todos los iraquíes sean iguales", dijo Al Abadi, según el comunicado, difundido tras reunirse en Mosul con una delegación de representantes de la minoría cristiana. "Nuestra aspiración es el regreso de todos los desplazados a sus casas, sean de la nacionalidad, religión o secta que sean, en particular, nuestros hermanos cristianos", agregó. Asimismo, Al Abadi se reunió con el gobernador de la provincia de Nínive, cuya capital es Mosul, Nofel Hamadi al Sultan, según se indica en otro comunicado. En el encuentro, Al Sultan pidió al gobierno de Bagdad que apoye a la provincia de Nínive para "restablecer la seguridad y los servicios en las zonas liberadas".

Por su parte, el primer ministro prometió "eliminar todos los obstáculos para la reconstrucción de Mosul".  El Ejército iraquí había anunciado poco antes la liberación de la zona de Al Midan, en el casco antiguo, y que continuaban los combates en la vecina Al Qaliyat, donde se habían atrincherado los últimos resistentes. Según el comandante del Mando de Operaciones Conjuntas, general Abdel Amir Jarallah, "las fuerzas antiterroristas", que son la punta de lanza de la ofensiva, avanzan hacia ese objetivo, "el último" en manos del ISIS, dentro del núcleo urbano. En tanto, el Gobierno iraní felicitó al de Irak por la victoria militar y expresó su disposición a colaborar en la reconstrucción, según señaló el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Shamjani. Irán "además de (dar) un apoyo completo al Gobierno y el pueblo de Irak, está dispuesto a ayudar a los desplazados y a las víctimas de la guerra", dijo Shamjaní en declaraciones difundidas hoy por la agencia local iraní de noticias ISNA. Shamjaní también ofreció el apoyo iraní para "la reconstrucción de las ciudades y las infraestructuras vitales y esenciales". También el canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, felicitó al Gobierno y el pueblo de Irak en un mensaje en su perfil de Twitter en el que escribió que "cuando los iraquíes estén unidos no tiene límites lo que pueden lograr". En tanto, la diáspora de combatientes que esta derrota militar puede provocar en el EI preocupa a varios gobiernos, entre ellos el de Marruecos, que -según la prensa marroquí- se prepara ante la amenaza que supone el eventual retorno de los yihadistas tras la liberación de Mosul.

La mayoría de los combatientes marroquíes en Irak y Siria en las filas del EI "son conocidos de las autoridades de seguridad", asegura el diario Al Ahdaz al Magrebiya, que cita a altos responsables policiales. Según el medio, Marruecos ha empezado a coordinarse "de forma concreta" con varios países amigos, que no nombra, sobre la eventual vuelta de estos yihadistas.

Según las últimas cifras oficiales, 1.623 marroquíes se incorporaron a escenarios de lucha yihadista (principalmente Siria e Irak), de los cuales 400 murieron en combate y solo 78 volvieron a su país.

La ofensiva para expulsar al EI de Mosul y de toda la provincia de Nínive, en el norte de Irak, comenzó en octubre de 2016 y desde entonces las tropas iraquíes, apoyadas por milicias chiítas y por el ejército kurdo "peshmerga", arrebataron a los yihadistas amplios territorios que habían ocupado en verano de 2014.  En enero, el Ejército y las milicias aliadas lograron recuperar la parte este de Mosul, dividida en dos por el río Tigris que atraviesa la ciudad de norte a Sur y el 19 de febrero se lanzó la ofensiva para recuperar la zona occidental de la urbe, la segunda más grande del país.