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Un policía y dos delincuentes murieron durante un tiroteo en el que se efectuaron un centenar de disparos en el barrio Nueva Córdoba de la capital de esa provincia, tras un golpe comando a una oficina donde los ladrones se apoderaron de alrededor de tres millones de pesos.

En el hecho resultaron heridos otros tres policías, uno de los integrantes de la banda delictiva y la víctima del robo, en tanto que uno de los asaltantes fue detenido y otros cuatro lograron escapar.

El robo fue cometido alrededor de la una de la madrugada en un edificio del centro cordobés, donde siete ladrones ingresaron a un departamento del séptimo piso en momentos en que se encontraba una pareja dedicada a la administración de consorcios.

Bajo amenazas, los delincuentes los despojaron de 2.800.000 de pesos en cheques y 200.000 en efectivo, producto de la reciente venta de un inmueble. Un vecino advirtió el hecho, logró dar aviso a la policía, y cuando los ladrones llegaron a la planta baja para escapar, se inició el tiroteo con la llegada de un patrullero al lugar, que se intensificó con el arribo de otros móviles y motos.

En ese primer intercambio de disparos, fue asesinado de un tiro en la nuca en la puerta del edificio el cabo Franco Ferraro (28), oriundo de la localidad de San Carlos Minas, quien pertenecía a la Sección Especial Operaciones Motorizadas (SEOM).

Tras el hecho, el comisario mayor de la Dirección General de Investigaciones Criminales, Alejandro Mercado, dijo que "los delincuentes sorprendieron a quemarropa" al efectivo.

El intercambio de disparos más intenso -con más de un centenar de detonaciones- se produjo en la esquina de Rondeau y Buenos Aires, donde cayeron gravemente heridos dos de los delincuentes cuando intentaban escapar.

En tanto, las fuentes indicaron que cuatro policías que participaron del tiroteo también debieron ser trasladados al Hospital de Urgencias con heridas de bala, aunque no revestían gravedad.

Grupos de estudiantes que tomaban algo en bares de la zona terminaron tirados en el piso o escondidos detrás de los mostradores para no ser alcanzados por las balas. 

La víctima del robo, quien se había encerrado en el baño del departamento, debió ser hospitalizado con un balazo en una pierna, y permanecía fuera de peligro.

Se trata de Guido Romagnoli, un empresario de unos 35 años dedicado a la construcción y al negocio inmobiliario que habitualmente maneja altas sumas de dinero, por lo que se cree que los ladrones tenían el dato preciso de que había efectuado una operación.

Mercado advirtió que se trató de "una peligrosa banda" que contaba con "armas automáticas y semi automáticas, muy sofisticadas", aunque aclaró que no son de guerra sino modificadas y que serán sometidas a pericias.

El delincuente detenido, identificado como Diego Alberto Trimarchi (32), fue imputado por "homicidio en ocasión de robo", prestó declaración indagatoria ante el fiscal Rubén Caro y luego fue trasladado a la cárcel de Bouwer fuertemente custodiado por la fuerza especial ETER.

Mercado agregó que "el ladrón aprehendido, como los dos delincuentes muertos, tienen frondosos antecedentes penales por atentado contra la propiedad" y señaló que los prófugos, que serían cuatro, son oriundos de Córdoba.

En el caso de Trimarchi, tiene antecedentes por "resistencia a la autoridad, amenazas y robo calificado por uso de armas en grado de tentativa y tenencia ilegal de armas de uso civil".

Uno de los muertos es Rolando Ricardo "El Ciego" Hidalgo (59), quien tenía antecedentes por un robo al banco Suquía ocurrido en 1998, hecho por el que recibió nueve años de cárcel, y tenía un último antecedente de 2014 por "tentativa de robo y cohecho". Mientras que el otro ladrón no había sido identificado hasta esta tarde.

En el lugar, la Policía halló más de 120 vainas servidas y secuestró una ametralladora que estaba en poder de los asaltantes muertos, junto a un bolso con más de 20 cargadores para armas de alto calibre y dos vehículos en los que se movilizaba la banda.

El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, decretó tres días de duelo y dispuso el ascenso por mérito extraordinario a la jerarquía inmediata superior (cabo primero) del suboficial Ferraro, "en virtud del acto de arrojo y la pérdida de su vida en un episodio de servicio".