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La pandemia del coronavirus tendrá efectos devastadores sobre la economía mundial que se reflejarán en los sectores vulnerables de la sociedad. En Argentina, el Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) estima que la pobreza podría llegar al 45% en el último semestre del año, mientras que la tasa de desempleo, según consultoras privadas, podría crecer alrededor de 3 puntos en 2020.

Esta crisis económica, que se trasladó inmediatamente a la mayor parte de la sociedad, demandó una serie de medidas del gobierno nacional, como créditos a tasa cero, ATPs y asistencia alimentaria, para mitigar el impacto de la pandemia en la clase media y baja.

Sin embargo, ciertos grupos concentrados de la actividad productiva y financiera, a diferencia de los monotributistas, pymes y trabajadores, no vieron afectadas sus cuentas con el parate comercial que sufrió el país, la provincia y la ciudad. 

Para garantizar recursos que le permita a los diferentes gobiernos atender las problemáticas que se profundizaron con la pandemia del coronavirus, desde diferentes bloques políticos se presentaron iniciativas que buscan establecer una justicia tributaria en el marco de la emergancia sanitaria y económica.

A nivel local, el Frente Social y Popular - Ciudad Futura impulsó, a principios de junio, un proyecto aliviar la carga tributaria de pequeños comercios y productores, y crear un fondo destinado a los gastos urgentes. Dicha propuesta plantea una contribución extraordinaria solidaria de emergencia por 12 meses para los bancos, hipermercados, cerealeras exportadoras, aseguradoras, prestamistas, compra-venta de divisas y empresas de telefonía.

Más de dos meses después de ingresar en el Palacio Vasallo, el proyecto se encuentra planchado en la comisión de Presupuesto y Hacienda del Concejo, donde la mayoría de los integrantes pertenece al oficialismo.

"Nos parece extraño que no se pueda avanzar con esta iniciativa ni con ninguna de las que supone poder pensar un nuevo esquema tributario en el cual aquellos que han podido seguir trabajando durante la pandemia puedan asistir, solidariamente, a quienes están más atravesado por la crisis económica que trajo todo esto", señaló María Luz Olazagoitía, concejala del FSP-CF, en diálogo con Rosarioplus.com.

Según indicó la edila, la iniciativa "podría dar una bocanada de aire a las finanzas municipales para poder asistir a muchos sectores que hoy están muy complicados, como los jardines particulares o el Transporte". "Estos fondos hay que ir a buscarlo en ciertos sectores donde, evidentemente, tienen un poder difícil de enfrentar", afirmó la militante de Causa.

En el mismo camino que la propuesta del FSP-CF, pero haciendo énfasis en las dificultades económicas del municipio para sostener el sistema de Trasporte Urbano de Pasajeros (TUP) durante la cuarentena, el concejal justicialista Eduardo Toniolli propuso la creación de un Fondo Anticíclico para revitalizar el Fondo Compensador Municipal del Transporte que se sustentará “aumentando de 29 a 36 por mil la alícuota del Drei a bancos y financieras, y de 6,83 a 15,75 por mil la de los puertos que operan en Rosario, se pueden obtener$162 y $20 millones anuales más respectivamente, es decir $182 millones extras de recaudación, que ascienden a un 32% del total del Fondo Compensador Municipal de los doce meses previos a la pandemia, que fue de $556 millones”.

Según pudo averiguar Rosarioplus.com, la iniciativa del edil peronista corrió la misma suerte que la propuesta del bloque político de Olazagoitía.

Mientras tanto, el intendente Pablo Javkin anunció que Rosario logró volver al Mercado de Capitales y el municipio captó recursos por un total de $200.000.000 para afrontar diversas situaciones financieras que se presentan ante la compleja coyuntura económica actual, a partir de la colocación con éxito de la Serie I Clase A y B del Programa de Financiamiento de Corto Plazo de Letras del Tesoro.

El mismo destino en otros escenarios

A fines de mayo, el diputado provincial del Frente Social y Popular, Carlos Del Frade, le solicitó al presidente de la Cámara de Diputados de Santa Fe, Miguel Lifschitz, que se trate en la Legislatura provincial una serie de expedientes de proyectos impositivos tendientes a “gravar a los que más tienen, tanto en el país como en la provincia”.

Por su parte, el jefe del Bloque Justicialista de la Cámara de Diputados, Leandro Busatto, presentó un proyecto de ley que establece la desgravación del 50% del Impuesto Inmobiliario para las chacras mixtas y los agricultores familiares, mientras que propone un adicional para los propietarios de grandes extensiones rurales. La alícuota se incrementa de manera progresiva, según el tamaño del inmueble. Los fondos serán destinados al desarrollo agropecuario, fundamentalmente en pequeñas localidades.

Al igual que Del Frade y Busatto, la diputada provincial Lucila De Ponti ingresó un proyecto en la Legislatura que establece modificaciones en el aporte tributario que realizan las grandes entidades bancarias para incrementar los recursos destinados a combatir la pandemia del coronavirus y su fuerte impacto en la economía de Santa Fe.

En tanto, Luis Rubeo presentó una iniciativa para incrementar un 2%, de forma extraordinaria, por un plazo de 24 meses, el aporte que realizan las cerealeras, en concepto de ingresos brutos, en el marco de la pandemia por coronavirus.

Según confiaron fuentes legislativas a Rosarioplus.com, los proyectos no avanzaron en la Cámara Baja por la falta de acuerdo entre los grandes bloques (el Frente Progresista Cívico y Social tiene 28 escaños, el PJ 6 y Juntos por el Cambio 5).

Por otro lado, en el Congreso de la Nación, todavía no recibió el borrador del impuesto a la riqueza que el diputado Máximo Kirchner había cuando la Argentina recién registraba sus primeros casos de coronavirus. El hijo de Néstor y Cristina Kirchner tuvo el visto bueno del presidente Alberto Fernández para avanzar en la Cámara con el proyecto, pero la lenta dinámica del Palacio Legislativo, obligado a sesionar de manera virtual, sumado a las internas del oficialismo y la resistencia de la oposición, llevaron a la parálisis del texto.

Impuesto a la riqueza y reforma tributaria

Durante su gira europea, el presidente Alberto Fernández recibió una sencilla pregunta de la canciller alemana, Ángela Merkel, mientras analizaban la situación del país y el mundo. “Nunca entendí por qué en la Argentina los ricos no pagan más impuestos”, indicó la mandataria.

El interrogante de la referente mundial, que es descartado por los economista liberales que halagan constantemente el accionar el los países desarrollados, debería ser el quid de la cuestión para resolver los problemas financieros del país.

"La cuestión tributaria en Argentina merece una reforma total", aseguró el economista Federico Fiscella, y propuso una nueva base donde "se paguen impuestos en función de las ganancias y con más control del Estado".

Según explicó el conductor de "Ya Fue", en diálogo con Rosarioplus.com, las arcas argentinas se sustentan principalmente por impuestos indirectos como el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), a diferencia de otros países, como los nórdicos, donde la tasa de impuesto a las ganancias es del 50 por ciento.  

"Nuestro sistema de impuesto es lamentable, tienen una evasión fenomenal y tiene grises por todos lados", señaló el analista financiero e insitió: "Es un problema estructural serio. Permite que las grandes estructuras evadan y se financia de las pequeñas".

"Tenemos un sistema que fue creando impuestos separados, que se fueron apilando y todavía están vigentes", señaló Fiscella y remarcó: "Un cambio sería un paso al desarrollo".

Sobre el proyecto para cobrar un imnpuesto extraordinario a la riqueza, el economista rosarino consideró que el gravamen "se podría cobrar porque la situación lo amerita", pero advirtió que al ser un aporte único brindaría una "ayuda a la cuestión presupuestaria" aunque no resolvería el problema de fondo. "Como estaba planteado no me parecía mal, pero hay algo que hace que no avance", dijo.

Las vaquitas son ajenas

A cinco meses de la implementación del aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia del coronavirus, las desigualdades económicas en el país no sufrieron alteraciones: los que más ganan siguen ganando y el resto la ve pasar. Mientras cerealeras, que nunca frenaron su actividad por considerarla esencial, continuaron con su producción y ritmo de exportación, y los bancos incrementaban sus ganancias (desde marzo subieron un 75% su valor en la bolsa porteña); la mayoría de los argentinos sufrió los problemas de la caída del consumo y la parálisis de la actividad productiva.

Parafraseando al cantautor popular Atahualpa Yupanqui, "las pandemias son de nosotros, las vaquitas son ajenas".