La dureza del plan de lucha que lanzaron los gremios docentes le dieron al gobernador Omar Perotti elementos para una estrategia para abordar el conflicto. La misma parece ser tensar en lugar de desactivar las medidas de fuerza y apostar a ver quién soporta más la situación. La hipótesis que se comenta en la Casa Gris es que con once paros en un mes, el gobierno termina con menos cuestionamientos en la situación y que los gremios se ganan el señalamiento social.

Siguiendo con la lógica del oficialismo, esas esquirlas impactarían en la mesa paritaria que reabrió para el fin de esta semana que arranca. Los gremios creen todo lo contrario: más rigor no les va a hacer doblar el brazo. Entonces, parece generarse un conflicto del aguante.

A la idea de no adelantar la reapertura salarial ni los porcentajes de la paritaria que restaban, es decir, no hacer intentos claros para desactivar los paros, la Provincia le sumó la advertencia de descontar los días no trabajados. Lo hizo con un duro comunicado titulado "Paros que los santafesinos y santafesinas no merecen", apelando a lo explicado anteriormente: exponer a los gremios al enojo de las familias que no tienen clases. "Desde el Gobierno Provincial hacemos conocer a los santafesinos y santafesinas que la responsabilidad por tal situación recae pura y exclusivamente sobre las organizaciones que las están llevando adelante”. 

Sin embargo, la advertencia puede estar rebajada con agua y ser un mero condicionante para la nueva reunión. Es que la liquidación de sueldos de los 78 mil docentes (aunque son más liquidaciones por personas en promedio) se empieza entre diez y doce días antes del cierre del último día del mes, proceso que una vez iniciado no puede frenarse para cambios porque hay alto riesgo de no llegar a completarlo. Es decir, ya arrancó el proceso y con el 8% acordado de aumento. Por lo tanto, si finalmente se llega a descontar los días, tendrá impacto recién en octubre con la liquidación de septiembre. 

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Tweet de Pablo Olivares

Al margen del impacto real de la decisión, lo cierto es que hay una decisión manifiesta de tensar. Lo mismo sucede con los gremios: Amsafe viene de un recambio dirigencial con la asunción de Rodrigo Alonso que se propuso arrancar con los tapones de punta. Sadop también está en proceso de recambio de autoridades en Rosario. 

Lo más complejo de todo es que no parece vislumbrarse un acuerdo temprano, al contrario. Los ánimos a la mesa paritaria del próximo no llegarán en paz y podrían dificultar un rápido consenso acerca de la recomposición salarial. “¿Cuál va a ser la medida que tomen si no aceptan la primera oferta? ¿Paro indeterminado?”, dijeron en Gobierno. Los gremios avisan que no aflojarán.