Maximiliano Pullaro on Twitter

Ahora bien, Lifschitz es la figurita difícil, pero no el único socialista que define la situación. Ya de movida el partido Bases, de Eduardo Di Pollina, rechazó de plano sumarse a una coalición con todo lo que huela a macrismo. Vale recordar que en las elecciones presidenciales, el espacio se jugó públicamente por el Frente de Todos de Alberto Fernández. En abril se elegirán autoridades y seguramente defina el destino de su participación o no. 

De parte del sector de Lifschitz no se hicieron declaraciones públicas. Sí lo hizo el diputado Ariel Bermúdez, ladero del intendente de origen radical Pablo Javkin, y abonó la teoría de que se trata de una interna de Juntos por el Cambio más que un gran frente. “Si no fuimos a la fiesta de cumpleaños de Cambiemos, menos vamos a estar en el velorio”, dijo.

El potencial electoral que significaría un frente amplio con Lifschitz adentro, posiblemente sin él también, hizo cierto ruido en el peronismo local. Aquella unidad que logró ser la herramienta para sacar de la gobernación al Frente Progresista después de doce años tambaleó durante 2020 y, al ver que la oposición se abroquela, o al menos mueve fichas, el oficialismo empieza a convencerse que algo debe cambiar.

Para empezar quieren aceitar aquella unidad tan mentada y, así, dejar en stand by diferencias de modos que tienen varios sectores con el gobernador Omar Perotti. En este marco se empieza a registrar la necesidad de abrir la mesa de decisiones a los aliados.