__tadevel:head__

El gobernador Miguel Lifschtiz presentó un plan para cobrar la deuda de coparticipación mal liquidada que el gobierno nacional tiene con Santa Fe. En un enorme auditorio sentó a casi todos los partidos y presentó la propuesta, aceptada por intendentes, legisladores y distintos actores de la política santafesina. Quienes mostraron un doble estándar fueron los dirigentes de Cambiemos, que mecharon la aceptación del plan con diferentes fundamentos para no desalinearse con la Casa Rosada. Ojo, que Macri los mira.

Esta aceptación a medias tintas se hizo evidente en los legisladores de Cambiemos, el macrista  Luciano Laspina y el radical Mario Barletta. “Santa Fe está recibiendo muchísimo más de lo que recibía en el gobierno anterior”, defendió Barletta a Rosarioplus.com.

Lo mismo dijo Laspina, quien le puso números y aseveró que Santa Fe ya recibió 12.500 millones de pesos de parte de Nación por la deuda, pero no aclaró que esa cifra no se trata de la deuda histórica sino del 15 por ciento que Nación dejó de detraer a Santa Fe luego del fallo de la Corte Suprema allá por noviembre de 2015.  

El acompañamiento de los legisladores de Cambiemos a la iniciativa de Lifschitz estuvo atenuado por su pertenencia al gobierno nacional, y quedó de manifiesto en ciertos reparos. “La situación económica no es sencilla porque siempre pedimos todo al mismo tiempo: no queremos que aumente el gasto publico pero queremos que nos paguen, no queremos que la máquina imprima por la inflación, y así... Las demandas siempre son infinitas y no alcanza para todos”, justificó Barletta.

El otro planteo de los macristas apunta a que el acto convocado por el gobernador se realizó con un fin electoralista. Quien primero vinculó el convite con la campaña electoral fue el intendente de Santa Fe y presidente de la UCR nacional, José Corral, que incluso pegó el faltazo

Barletta, por su parte, asumió que esas son las reglas del juego pero afirmó: “Quizás se podría haber hecho antes o haber enviado directamente la propuesta para que el gobierno la vaya analizando, incluso se le podría haber dado un matiz más institucional por ejemplo en la Casa Gris más que en un teatro, que pareciera ser un acto político”.