Fundición Martínez es una empresa metalúrgica de Granadero Baigorria con 60 años de antigüedad. La planta está ubicada sobre la ruta 34-S, al límite con la localidad de Ibarlucea. En 2015, tras un largo conflicto en el que peligró seriamente la fuente de ingresos de unas 140 familias de la región, la firma levantó vuelo con la aparición de un comprador. La reactivación de la producción quedó nuevamente en jaque por la modificación de dos variables económicas: la apertura de las importaciones y el exponencial incremento de la energía.

“Pasamos de pagar 150 mil pesos de electricidad a 750 mil, es un incremento muy fuerte en medio de la situación industrial recesiva. El panorama es complicado”, admitió Ignacio Boero, el dueño de la compañía. En diálogo con Rosarioplus.com, señaló que la preocupación alcanza a todas las empresas con más de 300 Kva de potencia instalada, cuyo principal insumo es la energía.

“El aumento no se produce en un momento de vacas gordas. En estos últimos dos meses las importaciones aumentaron un 200 por ciento. Hasta hace poco, la energía era una de las cosas más baratas en Argentina, hoy pasamos a ser más caro en todo, en la materia prima, en la mano de obra, en los insumos y ahora en la energía”, resumió.

El gran temor de Boero es que merme la actividad industrial, lo que haría imposible sostener en el tiempo el pago de las facturas de la luz. “El único paliativo es que haya trabajo, es la única forma para poder pagar estas facturas. No sé dónde termina esto. Todo el sector está en la misma situación. Las autoridades nacionales y provinciales tienen que entender de lo grave de la situación”, agregó indignado.

El empresario tomó las riendas de Fundición Martínez en marzo de 2015. Se hizo cargo de una firma paralizada y en conflicto por un abrupto cese de las actividades. La adecuación de la planta requirió una importante inversión. El anterior dueño se dedicaba a la fabricación de camisas de cilindros, campanas y mazas de ruedas para camiones, acoplados y ómnibus, y blocks para motores de tractor y de otros vehículos. Ahora, la compañía produce sistemas de ejes, suspensiones y terceros ejes.

La compra estuvo también condicionada por una promesa que quedó trunca al asumir el nuevo gobierno nacional. El anterior poder Ejecutivo se había comprometido a ejercer a proteger la industria nacional y regular las importaciones.

“Uno sabe que son las reglas de juego. Pero da bronca. Hicimos un trabajo muy duro durante todo el 2015 para que esta empresa no vaya a la quiebra. Se salvaron 80 puestos de trabajo. Sumamos gente de la Universidad. La vamos a pelear hasta donde podamos, no vamos a tirar el esfuerzo por la borda. No somos magos ni hacemos magia”, concluyó.