Newell's empató un partido de locos

¿Cómo explicar este empate de Newell’s, que pudo ser triunfo pero también derrota? El equipo de Diego Osella tuvo un primer tiempo de terror y un complemento furioso. En ese marcado contraste se explica el resultado y el vértigo que el partido tuvo hasta el final. La Lepra mereció ganar y también perder. Esa esquizofrenia se resolvió en un electrizante empate que, hasta el último segundo, pudo desnivelar para cualquiera de los dos lados.

El arranque no pudo ser peor para el rojinegro. A los cinco minutos ya perdía, y el partido se le ponía cuesta arriba casi desde el vestuario. Todavía no se había armado el partido cuando Tigre abrió el marcador a través de un golazo de Janson.

Newell’s intentó reaccionar, pero carecía de claridad y no lograba hilvanar jugadas que llevaran real riesgo al arco que defendió Javi García. Mientras la Lepra era pura impotencia y confusión, Tigre volvió a golpear, otra vez a través de Janson, a los 31.

Aun groggy por el 0-2, a Newell’s le quedaba un cachetazo más de Tigre: Apenas cuatro minutos después, Erik Godoy marcó el tercero, con un soberbio cabezazo que dejó sin respuesta a Pocrnjic luego de un corner.

La noche hasta ahí era una película de terror para los de Osella. Tigre manejaba el partido a su antojo y el rojinegro parecía demasiado golpeado para ensayar una reacción que obrara el milagro. 

Pero cuando el primer tiempo se moría, Mancini encontró el descuento. A los 42, el juvenil pescó un rebote tras un violento remate de Maxi y puso el 3-1 que, a la postre, significaría clave para lo que vendría después.

Porque el segundo tiempo fue otra historia. Newell’s salió con otra actitud, decidido a buscar los goles que lo llevaran al empate. Y aun sin la lucidez de sus mejores épocas, el rojinegro comenzó a empujar a un Tigre que, de a poco, le fue cediendo el protagonismo.

Y la reacción llegó en una ráfaga: Primero, a los 17 del complemento, Emiliano Insúa recortó diferencias con un soberbio zurdazo al segundo palo de Javier García, tras un pase de Scocco.

Y apenas un minuto después, fue Nacho (la figura de la Lepra) el que, con un cabezazo tras un corner desde la izquierda, puso el empate, un resultado que ni el más optimista hincha de Newell’s hubiese esperado.

Y fue tras el empate que Newell’s creció como equipo, mostrando su mejor versión con autoridad y fútbol. El ingreso de Formica aportó frescura en ataque, y Scocco continuó llevando peligro al área de Tigre.

Pero a la noche le quedaba una chispa de electricidad más. Cuando la Lepra se acercaba a un triunfo que ya merecía, en una contra Tigre encontró la posibilidad de volver a ponerse arriba en el marcador. Pocrnjic derribó a un rival en el área y el árbitro cobró penal. Pero el arquero leproso corrigió su error y contuvo el disparo de Rodríguez, sosteniendo el empate.

Quedó un rato más para que Newell’s buscara el triunfo, pero se consumieron los minutos y el la paridad no se quebró. Para la Lepra, la remontada termina dotando de un plus el resultado, aunque un nuevo empate no signifique el mejor resultado para los de Osella.

Será tarea del técnico encontrar el equilibrio entre la pesadilla del primer tiempo y la notable remontada del complemento. Allí podrá Newell’s sanar su bipolaridad y encontrar el norte que lo saque de las profundas aguas en las que se encuentra hace rato. 

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