Un estanque de Novosibirsk, la tercera ciudad más grande de Rusia y situada en el centro de Siberia, se convirtió en un destino deseado por sus paradisíacas aguas turquesas. Sin embargo las autoridades de una central térmica cercana advirtieron a visitantes y bañistas que el agua es tóxica para la piel y el fondo arenoso muy peligroso, pudiendo generar reacciones alérgicas.

Este paraíso presto para la fotografía y el hashtag es, en realidad, un basurero de óxidos metálicos al que van a dar los restos tóxicos de una central de energía térmica cercana que provee de electricidad a toda la ciudad de Novosibirsk (1,6 millones de habitantes). Entre esos restos, las cenizas del carbón quemado en la central.

Sus aguas turquesas son de hecho el resultado de una reacción química por lo que es sumamente nociva al contacto. La advertencia de la central llegó luego de notar mayor movimiento en la zona y descubrir que el estanque que usan para verter residuos se había convertido en un fenómeno viral. 

La génesis de este fenómeno se debe a un osado usuario de Instagram se sumergió en las aguas de este estanque con un bonito unicornio inflable y ese fue el despunte para que bañistas y curiosos se acerquen a comprobar si aquel paraíso era real. A partir de ahí: fotos de novios recién casados, gente posando en bikini o haciendo yoga sobre sus bancos de arena y hasta deportistas realizando distintas actividades náuticas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Pese a que el estanque desprende según algunos visitantes olor a detergente, esto no desanima a los vecinos de Novosibirsk a visitar el lugar, hacer deportes y tomarse fotos. Si bien la Siberian Generating Company negó cualquier peligro de radiación, advierte que el agua puede provocar reacciones alérgicas y el fondo supone además un peligro más grave por su consistencia pantanosa: puede ser difícil para un nadador casual salir del agua si comienza a hundirse en sus arenas.

Dado que las advertencias no alcanzaron la administración de la central decidió como medida final cerrar las carreteras que llevan hasta el lago. “Esto no es una playa”, han advertido en un comunicado.