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María Cristina Castellano tiene 62 años, y en enero pasado le diagnosticaron un cáncer avanzado. El tratamiento, que comenzó en el Sanatorio Plaza en aquel momento, requiere entre otras cosas, de un medicamento inyectable llamado Ciclofosamida de 1000 miligramos.

La mujer comenzó el tratamiento, y al poco tiempo la obra social de Pami le informó que no suministraría más el fármaco necesario porque el único laboratorio que lo produce, LKM, no da abasto con la producción y no entrega, según le comunicaron. Gracias a la ayuda de su médica oncóloga, Cristina obtuvo una donación de otro paciente que en ese momento no necesitaba la medicación. 

Ahora el paciente que donó la Ciclofosamida la necesita nuevamente, y aunque la familia de Cristina consultó en todas las farmacias y droguerías para comprarla de modo particular, efectivamente está en falta.

Anabel, hija de María Cristina, relató a Rosarioplus.com que “al parecer otras obras sociales no tienen problema con la entrega de la medicación de forma directa, pero en Pami nos dijeron que no está entrando al país, y lo maneja sólo ese laboratorio que no da abasto”.

Explicó el drama de “no tener una respuesta de nadie, llamar al Pami Escucha y que sólo den un número de reclamo, y no poder pagar un tratamiento en el exterior”. Asegura que su madre no es la única, y son cientos de casos.

“En Internet veo que pacientes de Pami reclaman mucho este medicamento, y también otros como los que necesitan pacientes diabéticos”, detalló Anabel, y argumentó: “No pueden frenar un tratamiento con más de cien pacientes que esperan una medicación que se comprometieron a dar”.

Si bien Anabel aclaró que no considera que desde Pami mientan a los pacientes, dijo no ver “interés ni organización para conseguir, por lo que pareciera no importarles la cantidad de pacientes en esta situación. Están jugando con el tiempo y la salud de jubilados que no tienen recursos”.

Finalmente detalló sobre la situación de su madre, quien “además de la angustia de saber que tiene una enfermedad avanzada, sabe que depende de la decisión burocrática de Pami para combatirla, y es muy desgastante en lo emocional”.