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El Ministerio de Salud celebró el aumento en el precio de los cigarrillos. Explicaron que la Organización Mundial de la Salud promueve ese tipo de acciones con el fin de reducir la demanda de tabaco.

"Celebramos esta noticia ya que, pese a no haber firmado el Convenio Marco de Control del Tabaco, en Argentina venimos tomando las medidas recomendadas por el mismo. En cuanto a impuestos, teníamos una enorme deuda y esta noticia de Hacienda nos acerca más a saldarla y nos encamina en una política de alto impacto sanitario”, destacó Marina Kosacoff, subsecretaria de Prevención y Control de Riesgos de la cartera sanitaria nacional.

Por su parte, Marta Angueira, coordinadora del Programa Nacional de Control del Tabaco de la cartera sanitaria nacional, explicó que "los impuestos al tabaco son más que recaudatorios, su aumento tiene impacto sanitario".

Indicó en este sentido que "desalientan a consumidores actuales, favorecen la cesación tabáquica y disuaden a los jóvenes a iniciarse en el consumo, profundizando la tendencia en descenso del consumo que actualmente observamos”.

Una investigación del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) presentada en la cartera sanitaria destaca que “un aumento de tan sólo un 50% en el precio final podría llegar a evitar más de 25.000 muertes, 42.000 infartos, 11.000 nuevos cánceres y eliminar casi 15.000 accidentes cerebrovasculares (ACV) en diez años”.

Además, “se podrían generar recursos por 85.000 millones de pesos, cifra derivada del ahorro en gastos sanitarios y del aumento en la recaudación impositiva”, agrega el estudio.

En la Argentina, el consumo de tabaco desciende en todas las provincias ya que de acuerdo a los datos de las Encuestas Nacionales de Factores de Riesgo (ENFR), en 2005 el 29,7% de la población fumaba, mientras que en 2013 ese porcentaje disminuyó al 25,1%.

En los jóvenes se repite la tendencia, así mientras en 2007 el 24,5% de los jóvenes afirmó que fumaba, en 2012, el porcentaje disminuyó al 19,6%, según datos de la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adolescentes (EMTA), lo que representa una reducción del consumo de más de 30 mil jóvenes de entre 13 y 15 años.