Aunque parezca aburrida, tediosa y aveces hasta interminable, la cuarentena también puede mostrar su lado positivo. Y tiene que ver con el respiro que le esta dando a la naturaleza para intentar volver a su equilibrio.

Una de las partes beneficiadas fue la tortuga carey, una especie marina que se encuentra en peligro crítico de extinción por ser victima de la caza ilegal en muchos país, ya sea para ser usada como alimento o por sus caparazones con fines decorativos.

Esta especie se encuentra en aguas tropicales de los océanos índico, Pacífico y Atlántico, pero esta vez fue en la playa de Janga, en Pernambuco, Brasil, donde nacieron 97 tortuguitas gracias a que durante el aislamiento por el coronavirus, los residentes tienen prohibido entre otras cosas, ir a la playa. Escenario donde se dio el nacimiento y que gracias a la falta de turistas curiosos, las tortugas bebes pudieron llegar al mar. Final feliz entre tanta incertidumbre.