Donde no hay lujos ni vida comercial también hacen falta vacunas, y tal vez allí las fuertes campañas de comunicación no impacten con tanta fuerza. Es ahí mismo, donde muchas familias fueron construyendo sus casillas de chapa, donde la solidaridad se nota mucho más. En los márgenes de los barrios Godoy y Santa Clara, en el extremo oeste de Rosario, se multiplican manzanas con pasillos angostos y piso de tierra en los que no cabe un auto. Por allí caminaron los equipos de los dos Centros de Salud municipales con la compañía de Rosarioplus.com en la búsqueda de vecinos sin inocular.

El patio que también es merendero y sirvió como vacunatorio popular
El patio que también es merendero y sirvió como vacunatorio popular

"El merendero de Nélida" fue el punto de partida, después del mediodía, de médicos y trabajadores sociales que salieron en grupos para preguntar casa por casa a cada vecino si ya recibió la vacuna contra el coronavirus. El mismo lugar fue horas después el punto de encuentro para aplicar la vacuna a quienes aún no se hayan registrado en el sistema provincial. "Apenas me dijeron si se podían venir les dije que sí, porque esto es re lindo. Muchos no saben cómo sacar el turno, o no lo hicieron porque no tienen celular con Internet", explicó emocionada la anfitriona, que esperó el día con un pizarrón en la puerta en el que pintó con tiza: "Hoy Vacuna COVID" y que contó después algo de su historia, de una vida llena de sacrificios.

El patio que también es merendero y sirvió como vacunatorio popular

Vacunar a los que quedaron afuera

El Plan de Vacunación oficial aceleró en junio y julio. Y en la provincia ya se está terminando de inocular a los más de 2 millones de personas que se anotaron en Santa Fe Vacuna. La próxima semana, se iniciará inclusive el proceso con menores de 18 años con enfermedades pre existentes. No obstante, hay unos 400 mil santafesinos que todavía no están en ese padrón sanitario. En parte, por la confusión que sembraron algunos medios de prensa y sectores de la oposición, sobre todo entre los más jóvenes. Pero hay otra franja de la población que no pudo anotarse, por falta de conectividad o por una situación económica tan frágil, que a veces el viaje de ida y vuelta en colectivo hasta el vacunatorio, puede resultar inalcanzable.

Para revertir ese déficit, provincia y municipio están saliendo en los barrios más humildes de Rosario a buscar uno por uno a quien no está aún vacunado. Y para eso, se utiliza la estructura de atención primaria, que son los que mejor conocen el territorio. La doctora Ana Moirin, coordinadora de los Centros de Salud municipales del Distrito Oeste, presidió esta recorrida por el barrio. En un par de horas, el personal sanitario caminó cada pasillo para preguntar a quién le faltaba la vacuna contra el COVID. El resultado fue que de 150 personas consultadas, 134 no estaban aún no se habían vacunado. Y luego de esperar un rato en la puerta de lo de Nélida, ya tenían su protección ante el coronavirus.  

La doctora Moirini explicó : "Esta es una parte de la población que hace años se queda afuera de muchas cosas. Son nuestros pacientes y sabemos que a veces para seguir un tratamiento crónico tenemos que ayudarlos, porque no pueden pagar los medicamentos. Hoy, lo que vimos es que muchos no se habían anotado porque son indocumentados, o de nacionalidad de otro país, o porque habían perdido el DNI y con con la pandemia no lo habían podido renovar. Otros habían pedido un turno, pero cuando les llegó no se enteraron porque no tenían crédito en el celular, o habían cambiado el número de teléfono. Acá la conectividad no es la misma que en el centro. También hablamos con vecinos que el día que les había tocado la vacuna, no tenían la plata para ir en el colectivo". 

El patio que también es merendero y sirvió como vacunatorio popular

La historia de Nélida

Mientras en el patio de adelante de su casa vacunaron los vecinos, Nélida le explicó a este medio por qué su merendero es una referencia en el barrio. "Nosotros hacemos la copa de leche para los niños, tres veces por semana. La Municipalidad nos ayuda con los insumos. Desde que está el COVID, buscan la merienda y se la llevan, no pueden tomarla acá. Pero antes venían y se quedaban haciendo dibujitos, jugando un rato".

La responsable de este merendero que por unas horas se convirtió en vacunatorio popular, nació en la localidad correntina de Goya y tiene 56 años. "Me vine a vivir a Rosario hace algo más de veinte años. Sabía trabajar la tierra y es lo que hice desde que llegué. Yo soy huertera y ahora estoy en el Parque Oeste, en el que en esta época del año hacemos lechuga, acelga, cebolla, ajo, repollo y coliflor. A lo que producimos, lo vendemos en la Plaza Suecia los domingos por la mañana. Los miércoles, estamos frente a la Facultad de Medicina por la mañana; y después a la tarde vamos a la Plaza Libertad. Y los viernes, estamos con la feria de Plaza San Martín. Así es mi semana, además del merendero y haber criado a mis hijos, que ya la mayoría están grandes y se fueron solos", dijo 

Nélida tuvo catorce hijos y no solo se hizo cargo de los suyos, sino que destina tiempo y preocupación a otros chicos del barrio con la "copa de leche". Consultada por las instituciones de la zona oeste que brindan ayuda, destacó a los tres Centros de Salud -el Roselló y el Santa Lucía, ambos municipales; y el Che Guevara, que es provincial-, aunque también habló de la escuela. Porque a pesar de las dificultades, entiende que la educación es una herramienta para conseguir un trabajo o mejorar la calidad de vida: "Por la pandemia, hay chicos que se quedaron un poquito atrasados con las materias. Ellos tuvieron que ir a buscar cuadernillos, porque la mayoría no tuvo para conectarse . Entonces hay una señora acá a unas cuadras que hace recuperación, que da unas clases particulares", reveló.

Frente a su casa de formó una cuadra de fila, con vecinos esperando su turno para la vacuna. Y Nélida brindó su último testimonio, hablando de este paso adelante que se dio en el barrio en la lucha contra el Covid: "Cuando me llamó la coordinadora de Salud y me dijo si la gente se podía venir a vacunar a mi casa, porque en el barrio todos conocen al Merendero, enseguida dije que sí. Esto es re lindo, porque acá muchos no sabían cómo sacar el turno. Y tener a mano en el barrio que estén directamente con la vacuna, vino muy bien". 

Tweet de Rodrigo Miró