Las torres "estilo Dubai" que agitarán la polémica en el nuevo Concejo

La concejala Fernanda Gigliani (Iniciativa Popular) planteó sus reparos al proyecto urbanístico que Mónica Fein envió al Concejo en su último día de gestión, de parte de una sociedad de inversores para construir dos megatorres en la manzana de la ex yerbatera Martin, sobre avenida Libertad y Ayacucho.

"No solo impactaría por la altura sino por la densidad poblacional que se sumaría en esa zona. Llama la atención que el proyecto busca dar nuevos indicadores a un terreno que ya los tenía, y eso tiene similitudes con el proyecto que se hizo de hotel Sheraton par Puerto Norte, que tenía indicadores por ordenanza, y sin embargo el lobbista de la empresa buscó otros nuevos para poder llevarlo a cabo", recordó.

Gigliani expuso así su desconfianza respecto del expediente que el Ejecutivo municipal envió el 9 de diciembre al Concejo. Es una iniciativa de la desarrolladora Gensar SA y la cadena de supermercados Coto, propietaria de la valiosísima manzana comprendida entre Libertad, Colón, Mendoza y Ayacucho, en barrio Martin. 

El proyecto pretende erigir dos torres residenciales de 36 pisos cada una, con un diseño que remite a ciertas construcciones de rascacielos exóticos. Como la propuesta excede la altura permitida allí por el Código Urbano, necesitaría que el Concejo le otorgue una excepción.  

"Acá no pretendemos parecernos a Dubai", rechazó Gigliani.

En diálogo con Ariel Bulsicco en Sí 98.9, la concejala Gigliani –que preside la Comisión de Planeamiento– precisó que “estas dos torres simulan una vela marítima muy parecidas a una torre de Dubai, y no somos ni pretendemos ser Dubai”. 

“No solamente impacta por la altura sino por la densidad poblacional que se sumaría en esa zona, y lo que llama la atención es que el proyecto busca dar nuevos indicadores a un terreno que ya los tenía, y eso tiene similitudes con el proyecto que se hizo de hotel Sheraton para Puerto Norte, que tenía indicadores por ordenanza, y sin embargo el lobista buscó nuevos indicadores”.

El primer vistazo al expediente no la dejó conforme. Gigliani reveló: “Vi el estudio de impacto ambiental, y parece más un reconocimiento a las bondades del proyecto que a las factibilidades técnicas y urbanísticas”.

Sobre el análisis que harán los concejales en la comisión, adelantó: “Tendremos que poner el ojo fundamentalmente en la calidad de vida de los vecinos de ese sector. Nos tomaremos el tiempo que sea necesario para su análisis porque no es menor que haya sido uno de los últimos que haya firmado Fein antes de irse. Por el tamaño de desarrollo ameritaba que por lo menos lo hubiera compartido con el actual intendente”.

Gigliani recordó que el predio donde funcionara hasta mediados de siglo XX la yerbatera Martin “es un área de reserva, así como ocurrió con las torres propuestas por Lattuca por lo que no tiene normativa vigente, y el Estado se unió al privado para diseñar el proyecto”. Y fustigó a la saliente intendenta: “A su gestión cuando le convenía miró para otro lado con proyectos urbanísticos como este, y este expediente que es de los últimos, habla mucho de cómo se comportó”.

Como titular de Planeamiento en el parlamento local, Gigliani lamentó la tendencia del crecimiento urbanístico. “Me da la sensación de que estamos en medio de una competencia de constructoras para ver cuál construye la torre más alta de Rosario. Me recuerda a lo que pasó con la Aqualina, que obtuvo el permiso en 2003, transgrediendo el Código Urbano vigente porque tomaron una ordenanza de la época de la Dictadura que permitía altura libre en la avenida Libertad. Y ahora vuelve la disputa para ver quién se queda con ese sector de la ciudad, ya que los otros edificios alrededor del bar Vip también fueron realizados bajo aquel viejo decreto”.

Una manzana con historia

Gigliani recordó que “cuando Ángel Guido llevó adelante el Monumento a la Bandera que iba a unir a todos los argentinos, quería que sea el más alto de la ciudad. Pero lamentablemente con el antecedente de la Aqualina y los otros edificios cercanos a Rioja y la avenida Libertad, esa simbología colectiva que tenía el monumento se va perdiendo”.

La vieja manzana de la discordia, en pleno barrio Martin.

En la manzana de la discordia hubo muchos proyectos que se fueron frustrando con el paso del tiempo, y la edila misma reconoció que “no es un tema nuevo, la ciudad lo viene discutiendo desde los años ’60 cuando la yerbatera fue declarada como industria no conforme para ese sector de la ciudad, y se le dio un plazo para su traslado para priorizar el uso residencial en este sector con un proyecto de cuatro torres”.

Luego Héctor Cavallero avanzó en un convenio urbanístico con cuatro torres. Y en 2006 cuando “ya estaba Coto detentando el predio, se hizo una ordenanza con nuevos indicadores, donde se planteaban cinco edificios en torres que no prosperó”.

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