El ya clásico festival La Mujer y el Cine retoma este año la presencialidad, junto a una oferta online, con una programación nacional e internacional, que da cuenta de la actualidad de las mujeres en el la industria del cine y que se podrá ver a través de la plataforma de contenido audiovisual de la ciudad de Buenos Aires, Vivamos Cultura, del 5 al 8 de mayo, además de proyecciones en los reductos porteños del Malba y el Cultural San Martín.

"Después del aislamiento, notamos que se hizo más complicado conseguir películas, pero la producción es igual que antes. Tuvimos un programador que nos ayudó a traer filmes de afuera, algo que no es fácil, porque en realidad te piden catchets altos al cambio. Pero bueno, todo se trabaja y se consigue. Estamos muy duchas en salir a conquistar cosas y conseguirlas", dijo Annamaría Muchnik, directora del festival, en diálogo con la prensa.

Desde hace 34 años La Mujer y el Cine brega por la promoción y el fortalecimiento de la presencia de las realizadoras en el universo de la expresión audiovisual y para este 2022 presenta sus clásicas secciones competitivas de Work In Progress, Cortos, una sección de Panorama, que presentará estrenos, y un ciclo de charlas, entre ellas una con la destacada realizadora española Isabel Coixet.

"Con la vuelta a la presencialidad quisimos crecer un poco con la idea de estar en dos salas, en simultáneo, y también por internet. Es un crecimiento con una gran responsabilidad", explicó la directora del festival.

Annamaría Muchnik, actual directora del festival que hace 34 años brega por la promoción y el fortalecimiento de la presencia de las realizadoras en el universo de la expresión audiovisual.

Entre las cintas nacionales se podrán ver "Cadáver Exquisito", de Lucía Vassallo; "Chango, la luz descubre", de Alejandra Martín y Paola Rizzi; "Las cercanas", de María Álvarez, y "Danubio", de Agustina Pérez Rial. Del exterior, algunas de las películas a proyectar serán "Nieva en Benidorm" de Isabel Coixet (España); "Biabu Chupea (Un grito en el silencio)", de Priscila Padilla (Colombia); "Llueve", de Carolina Corral y Magalí Rocha (México), y "Los días más oscuros de nosotras", de Astrid Rondero (México).

"Cuando empezó el festival el porcentaje de directoras del mundo era del 5% y ahora es del 24%. Hay varias razones por las cuales las mujeres están filmando mucho más y tienen de pronto los medios para hacerlo. Hoy sí hay más espacios, pero a una le sabe a poco. Hay un largo camino para llegar a la mitad de la producción", comentó Muchnik.

A su vez, la directora del festival aclaró: "Una cosa es el cine independiente, con más presencia de mujeres, que en el cine de gran presupuesto o comercial, en el cual los equipos son de varones y ahí sí a las mujeres que les cuesta entrar. Es importante que haya más juradas en los premios y en concursos donde se den posibilidades para filmar. Hay varias escuelas de cine importantes que dan lugar a directoras".

En este sentido, Muchnik recordó la lucha de las actrices en Estados Unidos parra tener el mismo sueldo que los actores, lo cual, opinó, movió mucho la industria. "Hay que luchar para que en todos los estamentos del cine haya un número equitativo y un dinero igual para ambos", dijo.

Annamaría Muchnik, actual directora del festival que hace 34 años brega por la promoción y el fortalecimiento de la presencia de las realizadoras en el universo de la expresión audiovisual.

- ¿Por qué creés que está esa diferencia entre el cine independiente y el industrial?

- Annamaría Muchnik: Hay muchos directores que no quieren trabajar con mujeres. Y eso pasa tanto en el cine como en otras industrias. ¿Por qué hay gerentas o no hay dueñas de los canales o presidentas de grandes empresas? El acceso a puestos de poder es duro y no es equitativo. Cuando eso cambie, va a cambiar también en el cine. El año pasado en las charlas que hicimos por Instagram, muchas de las trabajadoras del cine nos decían esto.

- Hay un número que siempre se dice, que es que en las escuelas de cine suele haber mitad estudiantes varones y mitad mujeres.

- AM: Sí, de las escuelas de cine salen mitad y mitad. Todos tienen la misma cantidad de alumnos, pero al ver la carrera cinematográfica, los varones filman mucho más que las chicas.

- Hace unos años, el Festival de San Sebastián sacó un informe en el que daba cuenta que para cortos, work in progress y ópera prima, los presentantes eran en partes similares varones y mujeres, pero en las convocatorias para segundas y terceras películas, ya la diferencia era de 80 por ciento varones, 20 por ciento mujeres.

- AM: Yo no creo que eso sea tan llamativo. En la mujer lo que pesa es, justamente, su lugar como mujer y madre. Todo lo que no está resuelto en el reparto de tareas en un hogar. Llevar una película por delante demanda mucho tiempo y muchas horas y si la mujer tiene una casa por delante, le resulta más difícil que a un varón. Hoy, si la mujer está en edad de maternar, se le corta mucho la carrera si no tiene el suficiente apoyo.

- Entonces, es un tema social, no sólo del cine.

AM: Claro, hay que romper varias barreras y después repararlas. Si tenemos que decir que una muer quiere filmar una segunda, tercera película, quién hace qué para que su vida de madre continúe. En San Sebastián hay una guardería y está bárbaro. ¡Mirá si hubiera una guardería en filmación! Si empezás a hablar te cuentan de maternazgo e historias de mujeres que han parado de filmar o hecho con los bebés a upa en rodaje. Es difícil. Es un ítem que hay que tener en cuenta y considerar mucho. No se puede dejar de lado esto, sino lo que se logra es mujeres que no quieren tener hijos o empiezan a filmar grandes. María Luisa Bemberg empezó a filmar cuando pudo. Hay que considerar a todas las mujeres y sus realidad. Y ahí preguntarse cómo llegan a una filmación. No hace falta un estudio sociológico muy profundo para darse cuenta que hay que cubrir el área que significa ser madre cuando hacer una película lleva tantos años de trabajo.

(Télam)