Es tal el ruido que mete la interna del Frente de Todos que parece que el país estuviera sin gobierno y que el presidente Alberto Fernández fuera un muñeco de trapo sacudido con cada vaivén económico. Las cosas no están bien, para nada. Pero falta de decisión política no hay. Sino ni siquiera le alcanzaría al albertismo para disputar con Cristina Kirchner  y La Cámpora. Y hay disputa porque hay toma de decisiones y esas decisiones no necesariamente están bajo observación permanente, salvo el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que, es claro, detonó una bomba que se venía alimentando con más y más pólvora.

“Hay compañeros que hoy ven cosas del kirchnerismo que nunca existieron”, dijo el filósofo peronista Juan Giani el fin de semana para mostrar la falta de contexto que existe en determinadas posturas que ven a este 2022 como si fuera el 2003 con las condiciones políticas propias que tenía Néstor Kirchner pero también con el escenario internacional que tenía el presidente que le devolvió al peronismo el profundo valor de la transformación.

Esta semana parecía que el país se iba a morir de frío el mes que viene por falta de gas. Una reunión de Fernández con el presidente boliviano Luis Arce bastó para alejar los fantasmas. Otra del ministro Martín Guzmán en Brasil cerró una semana con saldo energético favorable para Argentina.

En Brasil el ministro de Economía junto al embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, se reunieron con más de 200 empresarios brasileños con inversiones en Argentina o con potencial o interés en invertir. Además, negociaron y acordaron con el ministro de Minas y Energía de Brasil, Bento Albuquerque que este país vecino garantizará la energía eléctrica necesaria para los meses que van de mayo a septiembre. “Lo que logramos con Brasil y Bolivia le da a la Argentina mayor certeza y tranquilidad en el campo energético”, enfatizó Guzmán al terminar la bilateral. Lo que el lunes y martes pasados era un drama que afrontaba la Argentina, se solucionó entre jueves y viernes.

Y lo mejor de todo es que nada se anunció antes, tipo “daremos la batalla energética” o algo parecido a la metida de pata presidencial con el comienzo de una “guerra a la inflación”. Casi equiparable a cuando Mauricio Macri decía que a la inflación la solucionaba “en cinco minutos”; así dejó más del 50% anual que este mismo gobierno logró bajar al 36% y que ahora se le volvió a escapar por distintas situaciones. Entre ellas la pandemia de dos años y la guerra -una guerra del siglo XIX, como se la caracterizó- en Ucrania que afectó a los precios internacionales.

El fin de semana, y más allá de las consideraciones políticas que merezca el encuentro que organizó en Rosario La Corriente que conduce Agustín Rossi; sirvió para escuchar a ministros y funcionarios de rango del gobierno nacional que no llegan habitualmente a la provincia.

En ese marco, la secretaria de Relaciones Internacionales del Ministerio de Economía, Cecilia Todesca se explayó sobre razones políticas y económicas del actual momento. Pero tuvo que empezar de cero diciendo que nadie en el gobierno nacional ignora “todo lo que falta”, Y aseguró que “tenemos que ir por más pero no se puede hacer de cualquier manera”. Apuntó que el problema de la economía Argentina es el momento en el que el país crece y se queda sin dólares. Y explicó que la única manera que hay de ir reduciendo la inflación en serio es resolver ese agotamiento que produce crecer e ir quedándose sin dólares. La fórmula para salvar esa cuestión es conocida: sustitución de importaciones y valor agregado que genere divisas de exportaciones industriales y tecnológicas. Hoy por hoy sigue siendo el campo el único que genera divisas reales en gran cantidad.

La principal diferencia entre Cristina y Alberto son los modos de conseguir las cosas. El presidente cree demasiado en la concertación mientras que la vice cree que es el momento de confrontar con los sectores más concentrados de la economía que impiden la redistribución del ingreso.

Ambos tienen argumentos para sostener lo que dicen pero el fin de semana Rossi al cerrar el encuentro que organizó en el Patio del Mercado fue claro: “Si se les ocurre poner retenciones móviles no cuenten conmigo, porque después pasa lo mismo que con (Martín) Lousteau que puso la 125 y se fue y yo me quedé solo peleándome con todo el mundo”. La alusión fue directa a la propuesta del secretario de Comercio Interior Roberto Feletti que relanzó la propuesta para “bajar los precios”. La cuestión es qué fuerza tiene hoy el gobierno para dar otra vez la misma batalla en condiciones de una debilidad mucho mayor.