Crece la censura en medio del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania junto a nuevas reglas de juego en los medios de comunicación y plataformas digitales que tumban viejas caretas de imparcialidad y búsqueda de un “bien común”.

“La verdad es la primera víctima en una guerra” es un viejo dicho que se aplica en todos los enfrentamientos de la historia de la humanidad, pero en los últimos días estamos presenciando un nuevo espectáculo más complejo, acorde a la nueva era de la información que trasciende a las mentiras y construcción de subjetividades. En él ya no se ataca a lo que se puede ver y no, sino a la percepción de la moralidad y sentido común. 

Umberto Eco planteó, para 1964, en  “Apocalípticos e integrados” dos amplios conceptos útiles para aplicar en la actualidad y comprender cómo nos relacionamos con el exceso de información, somos “Apocalípticos” si pensamos que Internet está dominada para crear un único pensamiento, si está dominada por las leyes del mercado, si crea usuarios chismosos que no chequea nada, si promueve la mentira contra la información.

Por otro lado somos “Integrados” si creemos que las redes son un medio para demostrar las expresiones populares, para acceder a información de primera, si ayuda a la difusión de cultura a bajo costo, si le da voz a los actores silenciados del mundo, si promueve prácticas positivas para la mayoría de la sociedad ¿En qué escenario nos encontramos el día de hoy? Repasemos algunos cambios de reglas tecnológicas a las que nos estamos enfrentando a la fecha.

Para empezar, la cobertura del conflicto entre las dos naciones (o entre las potencias de Oriente y la OTAN) varía significativamente si consumimos, no solo medios de comunicación, sino plataformas digitales: si accedemos a la versión occidental de TikTok, que es diferente a la original en China en la que los contenidos son filtrados por tipo “educativos” de valor para su sociedad, material pedagógico, diametralmente opuesto al liberal consumido en Occidente donde vemos desde personas con malformaciones altamente "bullineables" o discursos violentos sin ningún tipo de filtro, en la que se muestra un mensaje diferente, dónde aparecen los discursos y mensajes de actores rusos, silenciados por gran parte de la prensa simpatizante de la postura CNN o Disney, de buenos contra malos. Una red social que viene ganando la batalla del tiempo. Siendo la más descargada y donde más horas se concentran los ojos de todo el mundo si la comparamos con las otras redes. Pero la ecuación cambia cuando sumamos todas las otras plataformas y la ponemos contra la App de bailes y videos infinita. Es acá donde Silicon Valley gana la batalla. 

Cuando analizamos las redes en las que se informa Occidente vemos que tanto Instagram, Youtube, WhatsApp y Facebook siguen siendo hegemónicas. Lejos quedó el manifiesto y espíritu hippie de amor y paz de los programadores de California quiénes (para remitirnos a un ejemplo cercano) desde el conflicto con Cambridge Analítica mostraron como sus espacios de información podían ser armas de construcción masiva de lo que había que pensar y sentir frente a lo que el poder quería. Así lo demostró la justicia inglesa, con injerencias de esta empresa en elecciones como la Colombiana por el cese al fuego, la del Brexit, la de Hillary Clinton Vs Donald Trump o la nuestra con una campaña anti-Cristina Kirchner que fue admitida en la corte por el CEO de la empresa Alexander Nix.

Volvamos a la actualidad cercana. Twitter cambió sus reglas de juego en las últimas elecciones presidenciales de EE. UU. obligando a sus usuarios a que lean algo antes de Retuitearlo, bien, digamos que es una buena medida para frenar las Fakes News, por si Donald intentaba hacer campaña sucia nuevamente, esta medida en teoría creo un ecosistema más saludable para sus usuarios y fue presentada como una medida democrática. Se le suspendió la cuenta a @POTUS el expresidente Donald Trump por emitir noticias falsas en la página del Pajarito Azul. 

El quiebre definitivo se vivió esta semana cuando las redes sociales de nuestro continente salieron con los tacones de punta: censura y violencia sin censura. Hace dos días Facebook e Instagram anunciaron que permitirán publicaciones que inciten a la violencia contra los rusos. Se podrá subir videos amenazando de muerte a Putin o Sandra Russo y si se consiguiera una imagen de Putin decapitado, Instagram no la bannearía. Pero eso sí, evitar mostrar un pezón mientras la cuchilla corta su garganta.

Esto fue lo que dijeron un email interno a sus moderadores desde la empresa Meta "Estamos emitiendo una concesión del espíritu de la política para permitir el discurso violento que de otro modo sería eliminado bajo la política de Discurso de Odio cuando: (a) se dirija a soldados rusos, EXCEPTO prisioneros de guerra, o (b) se dirija a rusos donde sea claro que el contexto es la invasión rusa de Ucrania (por ejemplo, el contenido menciona la invasión, la autodefensa, etc.)". 

El domador de osos, cambio de reglas y viejas recetas

Por su parte, la empresa Youtube cerró esta semana el canal de RUSSIAN TODAY (RT), silenciando así el único medio que podía mostrar “otra campana” en el conflicto bélico. Recordemos que las principales redes sociales modificaron sus plataformas en el 2020 para que los usuarios al ver un posteo o video de RT o Sputnik (otro medio de comunicación que responde al Kremlin) se enteren con una leyenda que el mismo es afiliado al gobierno, pero no hicieron lo mismo ni con la BBC, ni con Canal 7, ni con Paka Paka, ni con La Nación + (Medio Afiliado a los intereses agropecuarios) siendo una medida descaradamente arbitraria. 

El domador de osos, cambio de reglas y viejas recetas

Respecto a los medios tradicionales, como la TV, nos encontramos en una campaña pedagógica desde CNN a TN enfocada en mostrar las similitudes del pueblo Ucraniano con el resto de Oriente “Son parecidos a nosotros, miran Netflix, no son como los Iraquíes” fue lo que dijo un presentador norteamericano como una clara muestra no de racismo, sino de aporofobia, fobia a los pobres, que muestra que hay asesinatos de primera y segunda. El filósofo Rorty Richard dice que somos empáticos con lo que conocemos, quizás eso explique el porqué nos afecta más la muerte de un usuario de Netflix que un Afgano que vive en una cueva. Tenemos el ejemplo de la diputada Carolina Losada que en un claro ejemplo de esto, presentó un proyecto de ley para pedir la quita de impuestos a quiénes ayuden a los ciudadanos Ucranianos /Acaso no debería aplicarse el mismo criterio para quiénes ayuden en comedores populares?

Del Instagram de carolosada

La manipulación no solo se refiere a la atención que se le da a un conflicto sobre otro. Estamos en un momento donde las Fakes News desbordan las pantallas y redes sociales. Desde supuestos muertos que reviven para fumar a un Nelson Castro advirtiendo a la ciudadanía que Putín domó un oso amaestrado. Podemos replantear la frase y decir “cuando hay una guerra en el siglo XXI la primera víctima son los memes”.

Tweet de Roi Lopez Rivas ☭ #FreeAlexSaab Z🇷🇺