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La condena al ex jefe de policía de Santa Fe pone en claro que el comisario general Hugo Tognoli no era un "preso político" como quisieron hacerlo ver algunos de sus defensores; sino que se trataba de un delincuente con uniforme. Uno que no pudo ver el poder político en Santa Fe que lo elevó de titular de Drogas Peligrosas hasta la jefatura provincial. Tognoli fue condenado a seis años de prisión al comprobarse que cubría las espaldas de un narcotraficante, pero lo que hay detrás en el relato minucioso de los hechos es verdaderamente escalofriante: El segundo de Tognoli, también condenado, habría entregado droga al propio Tuerto Mendoza para su comercialización.

Tognoli logró engañar a todos y lo que es peor al propio gobierno socialista. Si no se es mal pensado, hay que observar que tanto Hermes Binner como Antonio Bonfatti desconocían las actividades de este personaje que exhibía alegremente a la prensa los resultados de su "lucha" contra el narcotráfico. En realidad, según el relato de Norma Castaño (también vinculada a esta causa como víctima de coacciones agravadas) tanto Tognoli como José Luis Baella recibieron en varias ocasiones, paquetes con droga para ser plantados en allanamientos fraguados. Es decir, se mostraban falsos decomisos y por atrás se liberaban kilos y kilos de droga lista para comercializar.

Con todo, hay que decir que Tognoli no está preso desde hace más de dos años en Las Flores por esta causa. Está detenido preventivamente por otra causa pendiente cuyo juicio aún no tiene fecha: Es la investigación por la protección a otro supuesto narco del sur provincial, Carlos Ascaini. A él le avisaron Tognoli y sus secuaces que lo perseguían dos autos particulares. Utilizando su propio código el ex jefe policial determinó a través de las chapas patente que se trataba de dos autos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Ascaini logró así evadir a las fuerzas federales, pero no Tognoli que fue detenido por la misma PSA.

Ahí fue cuando el gobierno de Bonfatti empezó a sospechar de una operación del gobierno nacional en su contra. Muchos meses tuvieron que pasar para que el gobierno de Santa Fe cambiara su postura, pero nunca aceptó su equivocación. Tanto Binner como Bonfatti siguieron y siguen la misma línea argumental que intenta aventar graves responsabilidades: "Aquí no se protege a nadie, todos se someten a la justicia", dice sin reconocer que las malas decisiones tomadas han tenido un efecto devastador para la sociedad y para la propia fuerza policial que no logra recuperarse y parece acelerar hacia abajo en una espiral de decadencia moral cuyo fin aún no aparece.