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Vicentin suma un nuevo derrotero con una denuncia penal por estafa en contra de los miembros de su directorio. Una comunicación por WhastApp entre un oficial de rango y una empresa de granos dejaría en evidencia que la cerealera definió la cesación de pagos semanas previas a declararla y, así y todo, continuó tomando mercadería conociendo que en verdad no iba a poder afrontar los pagos de la misma, sabiendo que no iba a poder pagarla. Este tipo de denuncias ya venía tomando fuerza, como publicó Rosarioplus, y ahora se materializa en Tribunales. 

Se trata de una firma de venta y acopio de cereales que quedó “colgada”, como dice en la jerga, con 2 millones de dólares de mercadería aproximadamente. ¿Por qué le dio la mercadería y terminó sin cobrarla? Porque Vicentin opera mayormente bajo el sistema a fijar precio.

Es decir, entrega los granos, pero sin cerrar el precio al momento. Esto implica un beneficio mutuo. El productor probablemente en el precio. Y la cerealera tiene la ventaja de recibir el grano, procesarlo, venderlo y exportarlo, incluso cobrarlo, y recién luego lo paga al productor. En el medio la empresa suele trabajar el dinero financieramente antes de pagar. Si todo marcha aceitado no es cuestionable, el problema es si hay contingencias y llega el momento de pagarlo y no tiene el dinero. Eso le pasó a Vicentin.

La denuncia la tiene el estudio de abogados ROYR de Rosario y se enfoca en los días previos al declarado default por 100.000 millones de pesos cuando “los directivos ya conocían que el pago era imposible”. Según detallan, los administradores eran conscientes del riesgo creado por ellos mismos, pero “siguieron tomando cereal y haciéndose de activos líquidos con la intención de fondearse y no pagar”.

De esta forma hablan de una presunta ocultación de la imposibilidad de pago. La misma, sostiene la denuncia, queda en evidencia a partir de un intercambio de Whatsapp de mediados de noviembre entre uno de los socios de la damnificada y un oficial de rango. Éste, que a la vez es familiar directo de un director del grupo, le afirma por mensaje que el plazo límite para la recepción de granos era el 5 de diciembre. Ese mismo día finalmente declararon la cesación de pagos.

¿Casualidad o causalidad? Los denunciantes se inclinan por la segunda opción. Además, entienden que el empleado no pudo definir esa fecha por decisión propia sino que la misma bajó desde el directorio. Por último, señalan al desprendimiento de acciones en Renova a manos de su socia Glencore como otro indicio de que ya tenían cocinado el default.