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Michel Temer, presidente interino en Brasil desde el apartamiento de Dilma Rousseff, cercó con vallas su residencia particular en Sao Paulo para evitar el hostigamiento a su familia por parte de manifestantes críticos contra el Gobierno que se concentraban en los alrededores de la vivienda.

La medida, según las autoridades locales, fue tomada el martes para "reforzar" la seguridad de la familia del mandatario interino después de que el pasado día 22 la "Tropa de Choque", como se conoce al batallón antidisturbios de la Policía Militar, dispersara una manifestación frente a la casa de Temer.

Desde el martes una patrulla de la Policía y agentes del Gabinete de Seguridad Institucional de la Presidencia realizan guardia frente a la casa donde Temer acostumbra pasar los fines de semana, y en la que residen su hijo menor y su esposa.

El tránsito de vehículos por la calle en la que está ubicada la residencia de Temer, en el acomodado barrio de Alto do Pinheiros, también fue restringido y una parte del parque frente a la casa se cercó para evitar campamentos de manifestantes.

La decisión de Temer de reforzar la seguridad fue avalada por el general Sergio Etchegoyen, ministro de la Secretaría de Seguridad, y por el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, amparados en una ley que faculta ese tipo de medidas en caso de necesidad de protección de un gobernante o sus familiares.

Temer ocupó la vicepresidencia hasta el 12 de mayo pasado, cuando asumió la presidencia de forma interina durante 180 días, período en el que se definirá el futuro de la presidenta Dilma Rousseff, suspendida temporalmente para enfrentar un juicio político con fines destituyentes.

Diez días después de asumir la presidencia, un grupo de manifestantes acampó frente a la residencia de Temer en Sao Paulo, pintó mensajes contra el nuevo Gobierno en casas vecinas y llegó a prender fuego tachos de basura para impedir el paso de vehículos y enfrentarse a la policía, que usó gases lacrimógenos para contenerlos.