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Se ve que el pobre pasajero estaba muy apurado para detenerse en detalles menores como cuál efectivamente era la puerta del baño... así que encaró hacia la primera puerta que vio e intentó abrirla. Sin embargo, estuvo muy lejos de encontrar el baño.

Lo que sí se encontró James Gray fue a un simpático  agente de seguridad que no sólo le impidió abrir la puerta, sino que además se lo llevó detenido ¿Por qué? Porque se trataba nada más y nada menos de la puerta de salida del avión, una puerta que jamás se abre en pleno vuelo. Salvo que, claro, se trate de un terrorista o un loco.

Suena a cuento, pero el episodio ocurrió en un vuelo de KLM entre Edimburgo y Ámsterdam. El nada pequeño error le costará caro al pasajero: terminó la noche arrestado y tuvo que pagar más de 6 mil pesos de multa. Además, no podrá volar con la aerolínea durante cinco años.

Sin embargo, el escocés asegura que se equivocó y que en ningún momento tuvo intención de abrir la puerta de la aeronave. Pero el personal de la compañía lo acusó de intentar abrir la puerta de la aeronave cuando volaban a más de 9.100 metros de altura.