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Rafael Nadal recuperó la cúspide del tenis mundial a fines de agosto después de 3 años y 45 días. Con su reciente tercer título de US Open en mano después de derrotar al sudafricano Kevin Anderson por 6-3, 6-3 y 6-4 y el sueño americano cumplido, reafirmó su poderío.

En la edición 2017 del Abierto de Estados Unidos el español ofreció una versión muy cercana a los mejores momentos de su carrera. Pero para reencontrarse con su nivel Nadal tuvo que hacer una pausa en su carrera a fines octubre del año pasado para recuperar su cuerpo e implementar algunos cambios que le permitieron relanzarse y volver a ser otra vez imparable.

En los meses fuera del circuito, Rafa se concentró en recomponer su estado físico y metal, incorporó como entrenador al ex número uno del mundo Carlos Moya, quien trajo aires de renovación a su tenis, y alejó del centro de la escena a su tío Toni Nadal. Además se sometió a una rigurosa dieta con la que logró un peso ideal.

Durante del desarrollo del partido y en cada punto se nota la influencia de Moya y los cambios que implementó en el juego de Nadal, al que se lo ve mucho más agresivo, con una derecha que corre más de lo habitual. A su vez consiguió mayor regularidad en su segundo servicio y recuperó su demoledor tiro paralelo.

Rafa recobró el respeto de sus adversarios y dejó en claro que no solo es el “Rey” indiscutible del polvo de ladrillo, sino que también despliega sus virtudes sobre el cemento.

“Es increíble lo que he vivido estos últimos meses, sobre todo teniendo en cuenta los problemas y lesiones que tuve en los últimos años. Pero desde que empecé  la temporada lo he hecho en un excelente nivel. Espero volver a estar en el US Open en la próxima edición y voy hacer lo posible para seguir jugando muchos años más”, dijo Nadal tras consagrase campeón por tercera vez en el Abierto de los Estados Unidos

Los rituales del campeón

En cada encuentro, Rafael Nadal cumple a rajatabla cada uno de sus rituales. Cuando ingresa a la cancha siempre lo hace con el pie derecho, sin pisar las líneas. Lleva dos botellas con agua que las alinea en diagonal, de las que bebe siempre en el mismo orden y a las que coloca exactamente en el lugar en el que se encontraban.

Antes de sacar, limpia con el pie el fleje de fondo, luego sacude con la raqueta la suela de sus zapatillas. Se acomoda el calzoncillo en la parte trasera, para luego  tocar el hombro izquierdo, después el derecho, la nariz y oreja izquierda para repetir nariz y oreja derecha. En caso de fallar en el primer servicio reproduce todo el protocolo, pero abreviado.

Muchos son los que se preguntan si estas repeticiones sistemáticas forman parte de sus cábalas, pero los especialistas indican que estas mañas o tics no son más que parte de un ritual que pueden ser habituales, inocuas y hasta necesarias para mantener la concentración.