Un segundo hogar junto al río

El club Náutico Sportivo Avellaneda, con 9 mil socios y 1600 deportistas, es de las instituciones más importantes en el quehacer social y deportivo de Rosario

En su último fin de semana, el verano regala un sol adecuado, ideal para disfrutarlo junto al río, como por ejemplo en el célebre Náutico Sportivo Avellaneda, clásico club social y deportivo de la zona norte si los hay, y de los más grandes junto al río, según dan fe sus 9 mil socios.

La entrada, escondida en el pasaje Tuella, no insinúa la amplitud de sus espacios por donde van y vienen chicos y grandes en constante interacción con la orilla del río marrón.

El secretario del club, Rubén Salvá, contó del espíritu del verano costero que ha imbuido la colonia de vacaciones, los eventos culturales en cada fin de semana, las fiestas ocasionales y los días de pileta y playa en familia.

Han sido unos 170 niños que asistieron este verano a la colonia, para practicar deportes, actividades lúdicas y, como expuso Salvá a Rosarioplus.com, “este es un club muy seguro para que los chicos se muevan libremente”.

En la entrada, unos vitrales gigantes azules recuerdan el 80 aniversario del club. A la derecha se encuentra el buffet de invierno, con una capacidad de 1200 personas, que cuando se compró el terreno había sido una fábrica de buques.

Apenas saliendo al aire libre uno se encuentra con una cancha de básquet que tiene usos múltiples, y a su izquierda, la majestuosa pileta olímpica que cada verano dominan los chicos de la colonia. Para los días de tormenta, también hay al otro lado una pileta bajo techo para no quedarse con las ganas del chapuzón.

Mientras Salvá describe las bondades de este club náutico, saluda a socios de todas las edades. Todos los conocen, y él conoce el club a fondo. “El Náutico es tan grande que requiere de mantenimiento constante, y en este momento se están haciendo tres obras en paralelo: una nueva guardería de kayaks, una grúa para mantenimiento de las embarcaciones en la caleta, y nuevos juegos para modernizar la plaza con toboganes cubiertos”, detalló orgulloso.

Un caminito de adoquines hacia el lado del río conduce la pileta y descubre la placita con juegos de arenero, y al fondo la nueva guardería de kayaks. A la derecha, luego de pasar la pileta olímpica, hay mesas y parrilleros entre los árboles, y varias canchas de tenis con polvo de ladrillo y un grupo de varones jugando.

Primeros drives en las clases de tenis criollo.

Llegando al Paraná, los pies se sumergen en la arena del solárium donde algunas madres toman sol mientras los chicos juegan en la colonia. El club cuenta con su pedacito de costa hacia el entrañable Paraná. Cuenta con un solárium de mesitas, arena, y un escenario, antes de las escaleras que guían hasta la playa.

A la arena se accede por un costado. A veces queda chica por las crecidas del río: “Afortunadamente el club tiene una isla, Biguá, cruzando bien enfrente. Son dos hectáreas con playa, parquizado, buffet y dormis, y este año con el río tan alto nos quedamos casi sin playa, así que dispusimos una lancha gratis para que los socios crucen hacia nuestra isla”.

Si la mirada cruza el ancho río, se observa el diminuto buffet del club en la isla de enfrente. Luego bordeando las orillas, se atraviesa el solárium, para llegar a la caleta donde se estacionan más de 130 embarcaciones del club. Y bien al fondo, el terreno donde se instalará la grúa que servirá para mantener los barcos. En el final de la caleta se observa la toma de agua que abastece a la ciudad de Rosario.

Gracias a las bondades del río, se ven cardenales de cabecitas rojas en la costa, y un grupo de iguanas que a veces se posan a tomar sol.

“La esencia de este club es netamente popular –asevera Salvá-, porque fue fundado por empleados ferroviarios en 1931 en una casilla, y luego de varias épocas en que fue fluctuando, hoy tenemos 9 mil socios. Estamos al límite de la capacidad”.

En los años 80 y 90, el club llegó a tener 20 mil socios, según asegura su secretario. Después en el 2000 hubo una gran crisis, y la cantidad bajó a mil socios, y adujo, “creo que tiene que ver con equivocaciones de la comisión directiva en sus decisiones”.

Luego de la visita a la caleta, volviendo hacia el lado de la ciudad, hay una guardería de kayaks detrás de la cancha de fútbol 5, que cuenta con 180 embarcaciones. Pero ésta se va a mudar definitivamente a una salida directa al río, y entrarán 70 kayaks más.

Es que el Avellaneda es sede del Seleccionado Nacional de Kayakismo, por lo que son constantes las prácticas de los profesionales del kayak que vienen a entrenar de todas partes del país.

Mientras se observan los diversos espacios, Salvá opinó que “la gente de Arroyito es esencialmente de Rosario Central, Regatas y Avellaneda, pero los socios de este club son de todas partes de la ciudad”.

Los socios vienen al Avellaneda de todas partes porque hay unas 20 disciplinas, y son 1600 los deportistas. Las más masivas son fútbol de salón, voley, básquet. “Hasta mediados de diciembre se hacen las actividades físicas, y después comienza el verano y se descansa. Pero febrero ya trajo la pretemporada, en que todos los deportistas vuelven a entrenar y ponerse en forma”, detalló el dirigente del club.

Mientras Rosarioplus.com paseaba por el club, había un campus de capacitación intensiva de gimnasia rítmica, por lo que había más de 50 chicas haciendo posturas y piruetas en el aire, con aros y sillas a un costado. En dicho lugar, se preparan jóvenes para conformar el pre equipo de la tercera edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018. 

El espacio es tan grande que aún faltaba por conocer la cancha de básquet profesional, la de fútbol de salón y la nueva de voley.

Y ya de regreso a la entrada del club, al costado de la galería los ventanales mostraban un salón magestuoso con un tatami de judo gigante.

La cultura del club

Durante todo el verano, los fines de semana hay actividades culturales, con cine en la playa, bandas de diversos estilos que hacen sus shows y karaoke. Los sábados a la tarde, cuando va cayendo el sol, los bañistas dan vuelta la reposera y disfrutan de los shows.

El 24 de enero de cada año es el aniversario del club, que ya tiene 84 años, y con ese motivo se hacen fiestas populares, con un gran buffet, y se trae animadores desde la tarde hasta la madrugada. Hay bailes, sorteos, etc.

El lunes 23 de febrero se cierra el verano con una fiesta de la colonia, en la pileta, con luces, DJ, juegos, para comenzar el año lectivo con todas las pilas.

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