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Se inclina la balanza

Según el último informe de intercambio comercial presentado por el INDEC, el 2014 finalizó con un superávit comercial de 6.686 millones de dólares. Con una caída de 16,5% respecto de 2013, el año finalizado se constituye en el del saldo comercial más bajo de la década kirchnerista. La reducción de las importaciones (-11%) provocada por el escaso dinamismo de la actividad económica no alcanzó para compensar la caída de las exportaciones argentinas (-12%).

El significado económico de este resultado es evidente si se considera que las regulaciones impuestas a la importación (i.e. los famosos faltantes de tampones) y a la adquisición de dólares en el mercado oficial se derivan, en parte, de la merma registrada en el saldo comercial de los últimos años. La escasa integración de la estructura productiva argentina obliga al país a contar con los dólares suficientes para importar los bienes que no se producen el país o cuya oferta es limitada. Así, los crónicos y crecientes déficits comerciales del sector automotriz, de la industria de ensamblaje de Tierra del fuego, y, a partir de 2011, de los combustibles ante la crisis energética, fueron mermando la capacidad de importación de los demás sectores económicos. Importamos autos o autopartes, bienes tecnológicos como celulares y LEDs y energía, lo que limita la importación en otros rubros necesarios (i.e. bienes de capital) y compromete las reservas internacionales en poder del BCRA.

A dichas dificultades el 2014 presentó la novedad de una fuerte caída en los valores exportados. A diferencia de los años anteriores cuando la dificultad era la de controlar las importaciones para que crezcan al ritmo de las exportaciones, durante el año pasado las exportaciones cayeron fuertemente. La baja más significativa se produjo en las Manufacturas de origen industrial (-17%), explicada en gran parte por el menor envío de productos del sector automotriz a Brasil. Los Productos primarios también evidenciaron una caída por la baja en precios y cantidades (-12% y 9% respectivamente), destacándose la caída en las exportaciones de Maíz (-40%). Al respecto se debe considerar que las exportaciones de este producto fueron muy elevadas en 2013 debido a que Argentina pudo insertarse en los mercados del principal país exportador, Estados Unidos, ante la caída en su cosecha en la campaña 2012-2013, que volvió a sus niveles normales en la subsiguiente campaña. Adicionalmente, la caída de exportaciones de Combustible y energía (-18%) contribuyó a mermar el saldo de la balanza comercial.

Otra consecuencia de la caída del saldo de la balanza comercial es que la escasez de dólares y la aparición del mercado ilegal de dólares (“dólar blue”) ampliaron el margen de acción de los grupos con mayor incidencia en la economía argentina. Las presiones sobre el tipo de cambio sintetizan la disputa que viene llevando adelante el gobierno con estos actores. El mercado ilegal de dólares se constituyó en un instrumento al alcance de los especuladores económicos que presionan por la devaluación agregando inestabilidad a la economía.

La retención de granos también fue una estrategia de presión. La no liquidación de exportaciones a principio de año fue uno de los factores que llevaron al gobierno nacional a devaluar a principios de 2014. En agosto y septiembre los exportadores volvieron a retener con una caída promedio del 40% en la liquidación de divisas. En dichos meses las reservas cayeron de 29.000 a fines de julio a 27.300 a fines de octubre. A diferencia de enero, en octubre se emprendieron medidas de negociación con los exportadores (prefinanciación de exportaciones). A partir de allí la liquidación volvió a incrementarse y así el flujo de divisas al BCRA.

El Swap con China, el acuerdo con las cerealeras y el control de la fuga de capitales con la baja del dólar ilegal permitieron que las reservas internacionales cierren el año por encima del saldo de 2013. Para este año, el gobierno espera contar con ingreso de capitales vía endeudamiento y continuar con el ingreso de moneda extranjera por medio del Swap con China. El gobierno también espera que la caída en los precios de los combustibles compense con creces la caída en los precios de los bienes agrícolas exportados, mejorando el saldo de la balanza comercial. El resultado final dependerá también de la capacidad del gobierno nacional de manejar la exacerbación de la puja por el dólar en un contexto de escasez de divisas.

Natalia Pérez Barreda – Miembro de la Red de Economía Política

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