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Rolling Stones, ¡acá estamos!

La legendaria banda de rock continúa su gira por Estados Unidos en una fecha que reúne a muchos argentinos

Este viernes Orlando amaneció distinto. Hace dos noches que remeras, banderas y cualquier tipo de simbología Stone transita las rutas que unen los espacios turísticos, con fans que no entienden por qué todo acá es comprar y si es de a dos, mejor, y más barato. Pero hoy no es así. Hoy, por fin, tocan los Stones.  

Hace unos días que se escuchaba en el hotel ¿dónde podemos ir? Y la respuesta, en un spanglish forzado, para una lengua y para la otra, siempre es la misma: al mall, al shop o a los parques.  

Ok. Pero no. 

-Otra cosa que no sea un dos por uno en jeans o carteras, ¿no hay?

- … 

Ese es el intercambio de información entre personas que vienen a Orlando a ver a una banda de rock con más de cincuenta años en la ruta y otras que están trabajando, las que preguntan en inglés: ¿Por qué todos tienen remeras de los Stones? ¿Tocan por acá?

Chau, a otra cosa. Evidentemente Orlando no es una ciudad para recibir a hordas de fans del rock. Y mucho menos, a seguidores argentinos de los Stones. Pero, contra todo pronóstico, siempre, o mejor dicho, como siempre, se las arreglan para que todo sea parecido a la liturgia argenta.

Este jueves, entrado el atardecer, Bernard Fowler (corista de los Stones desde hace casi treinta años, productor, compositor e intérprete musical) tuvo la predisposición para tocar canciones en un record store, o disquería, que para satisfacción de los que asistieron, fue inolvidable e histórico. Un lugar repleto de vinilos, al costado de la ruta, custodiado por un local de “Food’s” y una estación de servicio. 

Para llegar desde los hoteles de Universal Studios, donde la mayoría de los extranjeros se alojan, hay que transitar varias millas que se traducen en unos 50 dólares y veinte minutos de viaje. Pasando el Downtown se llega a destino. Con banderas y ansiedad. En todos los rincones se escucha un “Por fin un lugar así. Mientras, Bernard se saca fotos, firma sus discos, y agita principalmente con los argentinos.  Y estos se ponen de acuerdo para juntarse en algún lugar a las 00 y gritar todos juntos ¡Hoy tocan los stones!

Interminables. Los Rolling Stones en el escenario tras 50 años de rodar en el rock.

La cita es en el Hard Rock Café. Se encuentran todos en el City Walk, un espacio donde las principales marcas del entretenimiento mundial se amontonan y los que estamos acá consumimos. “El problema es que cierra a las doce de la noche” dice uno. “No importa; hoy le caemos todos y forzamos la excepción”, responde otro.

Hoy el Hard Rock cerró cerca de las dos de la mañana, dos horas después de lo previsto. A las 00 se brindó, y se gritó fuerte ¡HOY!

Porque, todavía, tocan los Stones. Y no importa el lugar. Tampoco las distancias.

 

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