El director del Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC), Federico Bernal, criticó la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman al considerar que el argumento de la compra de petróleo iraní a cambio del supuesto encubrimiento del atentado a la Amia es, además de inconsistente, “ una vergüenza”. 

“Al igual que con las alertas rojas, que no hay un solo documento oficial que ratifique o demuestre lo que Nisman planteó en su denuncia, no hay un solo documento oficial del gobierno que reconozca una crisis energética y por lo tanto de necesidad imperiosa de importar crudo iraní”, explicó Bernal en declaraciones a Radio Del Plata.

Para Bernal, el argumento de urgencia y necesidad de compra de petróleo iraní “es absolutamente inconsistente y es realmente una vergüenza”.

Al analizar técnicamente la denuncia de Nisman, el especialista en temas energéticos se refirió a la imposibilidad de importación de crudo Iraní.

“El crudo Iraní tiene la particularidad de tener un alto contenido de azufre y el parque de refinación argentino puede refinar hasta un 0,5 de contenido de azufre en el petróleo que entra a la refinería y por encima de eso no está preparado para procesar ese crudo”, explicó.

El crudo iraní posee “una composición de azufre que es por lo menos cuatro veces mayor que la que el parque argentino puede refinar. Eso lo torna totalmente inviable”, añadió.

“¿Para qué vamos a recurrir a ese petróleo si estamos comprando el nigeriano que está más cerca y que además tiene un contenido de azufre que sirve a nuestro parque de refinación?”, se preguntó.

Por otra parte, Bernal cuestionó la falta de solidez en la carga probatoria de la denuncia de Nisman para aseverar la existencia de una imperiosa necesidad de importación de petróleo iraní.

Además Bernal cuestionó que un fiscal federal base su denuncia en una escucha telefónica del dirigente Luis D´Elía y del supuesto agente iraní Jorge Khalil “y no recurra ni a funcionarios del gobierno, ni a la secretaría de Energía de la Nación, ni a Camesa ni a Enargás, que son las instituciones que tienen la información estadística oficial donde un fiscal se debería haber basado”.

“Llama poderosamente la atención si fue Nisman el que escribió la denuncia, porque son errores que no los comete ni un estudiante de derecho de primer año de la carrera”, concluyó.