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Nadie en Latinoamérica como los rosarinos

El Banco Interamericano de Desarrollo realizó un relevamiento por el continente sobre el uso de bicicletas y concluyó que Rosario es la ciudad con más viajes diarios a pedal

Una investigación del Banco Interamericano del Desarrollo (BID) sobre el uso de las bicicletas en las ciudades más importantes de Latinoamérica y el Caribe destacó a la ciudad de Rosario entre las que más participación ciudadana tiene y de más uso diario.

La investigación publicada por el BID durante el 4to Foro Mundial de la Bicicleta, Ciclo-inclusión en ALC: Guía para impulsar el uso de la bicicleta, recoge 27 indicadores de políticas inclusivas en el uso de la bicicleta en 38 ciudades de América latina y el Caribe. En la misma, también se pautan y recomiendan los pasos necesarios para tener ciudades más ciclo-inclusivas.

La investigación sobre las políticas ciclo-inclusivas se basó en cuatro aspectos: infraestructura y servicios, participación ciudadana, normas y regulación, y operación (gestión y monitoreo del transporte).

En cuanto a la cantidad de viajes realizados en bicicleta por día y en participación ciudadana en la movilidad sustentable, Rosario se destaca, ocupando el primer lugar de las 38 ciudades. Como se observa en el mapa, son casi 70 mil los ciudadanos que la utilizan.

 

En el gráfico en cambio, se observa en comparación del uso con todas las otras ciudades, donde se observa que Rosario, con la mayor franja, posee un 5,3% de ciudadanos que pedalean, y luego le sigue Bogotá con un 5%, en amplia diferencia con las demás ciudades, que ya están por debajo del 3%.

 

Según indicaron desde el BID, “los diseños de infraestructura y sus redes, facilidades y cualquier componente de una política ciclo-inclusiva, deben contar con la participación ciudadana para garantizar su permanencia en el tiempo”.

Según analizaron los investigadores del BID, “Rosario es una ciudad que se destaca por el desarrollo de una política de movilidad a partir de un proceso ampliamente participativo que incluye el diseño y características específicas de infraestructura para bicicletas, particularmente desde el gobierno local”.

En segundo lugar, Bogotá ha generado algunas iniciativas de participación ciudadana y se han podido complementar de manera armonizada con las iniciativas de gobierno, y Santiago se destaca por el trabajo de la Oficina Ciudadana de la Bicicleta, con base en el Municipio de Santiago, que agrupa al gobierno local, socios académicos y ciudadanos.

En cuanto a la realidad de los estacionamientos para bicicletas, también el BID reconoce un buen trabajo local: “Argentina tiene una importante densidad de cicloestacionamientos con U invertida como parte su mobiliario público: Rosario tiene 2.100 ciclo estacionamientos; 139 por cada 100.000 habitantes; y Buenos Aires 5.400; 42 por cada 100.000 habitantes”.

Entre otras cosas, en la investigación se destacan los más de 2.500 km de infraestructura ciclista, con Bogotá, Rio de Janeiro y Sao Paulo como pioneros. Montevideo, Córdoba y Ciudad de México tienen el porcentaje más alto de viajes hechos en bicicleta por mujeres.

Según los resultados del análisis del BID “la región ya está pedaleando hacia un futuro más sostenible, pero necesita que las ciudades inviertan más tiempo y recursos para brindar apoyo a este medio de transporte, y así mejorar la movilidad, la competitividad de las ciudades y la calidad de vida de los ciudadanos”.

Esta investigación demuestra el enorme potencial de la bicicleta como medio de transporte cotidiano para mejorar la movilidad de las ciudades. Aunque para lograrlo, es necesario:

  • proveer infraestructura segura y facilidades para los ciclistas
  • los ciudadanos necesitan ser partícipes de cualquier iniciativa ciclista para asegurar su éxito
  • la regulación en el uso de la bicicleta tiene que ser clara para todos los usuarios
  • fomentar los sistemas de bicis públicas, claves para promover el uso de la bici

Las conclusiones invitan a las gestiones de gobierno y al público en general a:

  • conocer las buenas prácticas en la implementación de políticas ciclo-inclusivas
  • tomar nota de la importancia de recolectar más y mejores datos sobre indicadores que generan, fortalecen y mantienen el uso de la bicicleta así como información sobre los impactos positivos generados por un mayor uso
  • ser partícipes en la formulación de políticas de transporte que incluyan a la bicicleta

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