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Los grafitis de una bronca tan vieja como inexplicable

Ex alumnos de los establecimientos privados que amanecieron pintados con leyendas hostiles rememoran estas rivalidades que nadie consigue justificar

Las provocaciones e insultos pintados sobre las fachadas de los colegios La Salle, Sagrado Corazón, Cristo Rey y Dante Alighieri, descubiertos en el amanecer de este lunes, son la puesta en evidencia, o la puesta en grafitis si se prefiere, de una rivalidad histórica entre alumnos de esas mismas instituciones que se prodigan esas hostilidades de manera recíproca. Y al indagar en algunos ex discípulos de esos tradicionales colegios de la ciudad, surge la confirmación de que todos asumen con naturalidad esas broncas que vienen de antaño y que se transmiten por generaciones sin tener en claro ya el origen de tal enemistad.

Carla, de 22 años, ex alumna del La Salle expresó: “Es la pica de siempre entre La Salle y Sagrado. Siempre había historias entre alumnos de los dos colegios”. La joven, que guarda aún en la memoria reciente esos excesos del folclore estudiantil, contó: “Había una fecha, no me acuerdo cuál, en la que iban de un colegio al otro a buscar lío, a buscar pelea. Un año para esa fecha hubo incluso un operativo de seguridad”.

“Yo tengo una amiga que iba al Sagrado y se pasó al La Salle durante la secundaria y nunca hubo problemas. También conozco gente que se pasó del La Salle al Sagrado y tampoco hubo problemas. En realidad nunca hubo más que cantos y pintadas. En el resto todo bien”, opinó Carla, egresada del colegio de Mendoza al 400.

Por su parte Agustín, de 28 años, ex alumno de la Dante recordó que “la bronca grossa era cuando terminaba el año. Ahí los del Sagrado iban caminando y rompiendo todo y pasaban por la Dante a buscar lío. También había bronca con La Salle”.

Agustín recordó que “había algunos fanatizados por el Sagrado, y otros por la Dante”. En su recuerdo, esa rivalidad llegaba a veces, no siempre, a otros escenarios ajenos al ámbito escolar. “Más o menos, tampoco era para tanto, pero a veces podía haber alguna bronca en un boliche, o en un viaje de egresados que se coincidiera”.

Cuando se indaga en el por qué de la rivalidad nadie sabe muy bien qué responder. “No sé, ni idea. Había que pelearse con alguien supongo”, expresó Agustín. Tampoco lo supo reseñar Carla: “Nunca supe por qué ni cómo empezó”. Al parecer, la causa de esta rivalidad es inexistente o por lo menos desconocida. Parte de la mística de transitar las secundarias de la ciudad, que incluye cánticos y pintadas pero que hasta la fecha nunca ha llegado a mayores términos. 

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