La súplica del docente: “Basta de matar a nuestros alumnos”

Ante el aumento de casos de estudiantes asesinados y baleados en las barriadas más postergadas, docentes de Amsafe Rosario piensan estrategias y acciones para “que no sigan arrebatando la vida de los niños”. Fuerte crítica al gobierno por “poner parches y no comprender el problema”

Brian Guzmán tiene 14 años y no le gusta estudiar. Así y todo, obligado por su mamá, asiste a una escuela de la zona oeste de Rosario, próxima la villa conocida como Vía Honda, un gran asentamiento irregular formado por bulevar Seguí, Uriburu, Avellaneda y Felipe Moré. La semana pasada, Brian fue atacado a balazos cuando salía de una verdulería. Un proyectil le perforó un testículo. Según su relato, los agresores fueron los hijos del clan Luna, una familia que se dedica a la venta de droga. Fue una represalia contra su tía, quien los denunció por estar “pudriendo el barrio”.

"El nene se está recuperando, la bala impactó en la ingle y le comprometió un testículo. De milagro no lo mataron. Lo encerraron y le dispararon. Tiene tan sólo 14 años", contó este lunes Marta Maidana, la mujer que, cansada de vivir entre "droga y disparos", se animó a denunciar a sus vecinos. Cuatro familias de la zona ya abandonaron el barrio ante el temor de que las represalias continúen. Marta se niega a tirar toda su vida por la borda. "Yo tengo mi casa propia y mis hijos las suyas. Nos costó mucho construirlas. Además mis nietos van a la escuela de acá.  ¿A dónde vamos a ir?, se pregunta entre desesperada y resignada. 

Por casos como éste , que se repiten con una "frecuencia alarmante”, según denuncian las organizaciones sociales vinculadas a la problemática de la juventud, un grupo de docentes de Amsafe Rosario decidió crear una comisión de trabajo bajo el lema “basta de matar a nuestros alumnos”. Las reuniones comenzaron en abril y se concretan cada 15 días. De los encuentros también participan integrantes de la Asamblea por los Derechos de la Niñez y la Adolescencia, un espacio creado en 2013 para poder visibilizar “la situación dramática que sufre la pibada de los barrios populares de Rosario”

El disparador fue un relevamiento estadístico en el que se detallaban los casos de menores de edad asesinados en las calles de la ciudad. “Advertimos que muchos de los pibes que mueren en los barrios vulnerables de la ciudad son alumnos de nuestras escuelas. De ahí que empezamos una investigación de campo para saber quiénes eran esos chicos y cuáles eran sus historias”, explica Claudia Rivas, integrante de la comisión directiva de Amsafe Rosario y de este grupo de trabajo.

Las filiales locales de Amsafe y ATE, frente a la sede de Educación. (Angel Donzelli)

En diálogo con Rosarioplus.com, esta docente sostiene que uno de los objetivos es el de “poder historizar sobre estos pibes para que no queden como un número estadístico más”. “Hay que armarle la historia a este chico, de dónde viene, cuál era su familia, hablar con sus maestros de escuela”, detalla. El denominador común en todos los casos es la procedencia geográfica: las precoces víctimas vivían en barrios periféricos.  

Rivas admite que es “desgarradora” la sensación de saber que “en cualquier momento algún alumno no va a volver al otro día”. “Nos sentimos solos y muy demandados. Estamos hablando de nuestros alumnos, de pibes que son parte de nuestras vidas. La realidad nos sobrepasa. Por eso muchos compañeros deciden tomarse una licencia”.

Otro rasgo distintivo en las historias de estos chicos es la relación entre la deserción escolar y la venta de droga. “Vemos que muchos dejan los estudios a muy temprana edad para ser soldaditos y para ganarse unos mangos. Con el tiempo terminan acribillados o muertos en alguna balacera”, agrega Rivas. Esta secuencia trágica y repetida expone una realidad que desde hace tiempo viene denunciando la comisión directiva de Amsafe: que más allá de los programas y de las políticas educativas, los pibes o dejan o no están dentro de la escuela.  

“El gobierno le ha tirado la pelota a la escuela como la institución que tiene que solucionar el problema. Los docentes hacemos lo imposible para que el pibe permanezca dentro. La sociedad misma nos ha puesto en el papel de salvar y contener. Hacemos asistencialismo, nuestro rol está desvirtuado”, se queja Rivas, quien afirma que el Poder Ejecutivo provincial sólo se dedica a poner “parches”.

“Tratan de solucionar un problema puntual cuando, por ejemplo, aparece algún chico asesinado en alguna disputa narco. Podemos hacer un paralelo con nuestro lugar de trabajo. Estamos trabajando en escuelas totalmente abandonadas por el gobierno. Cuando aparecemos en los medios, ahí el gobierno tapa algún agujero. El tema es que quienes arman los proyectos están detrás de un escritorio, no saben cuál es la realidad en el campo. No tienen ni idea de lo que pasa en el barrio”, sintetiza.

Los casos con nombres y apellidos

Las estadísticas marcan que en lo que va del año fueron asesinados 14 chicos en edad escolar (6-18 años). La cifra llegó a 30 en 2014. Así se desprende del relevamiento realizado por el periodista Lucas Aranda (corresponsalía Clarín), al que tuvo acceso Rosarioplus.com. El número crece exponencialmente si la variable de análisis son los jóvenes heridos por alguna bala o algún puntazo. A continuación, el detalle de los casos en un mapa interactivo.

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