Formosa, una tierra por descubrir

Lagunas y bañados son grandes reservas de biodiversidad y atractivos turísticos en una provincia de la que se sabe poco

El agua es el denominador común de los principales destinos turísticos de Formosa, en especial en el circuito de la Ruta 86, que corre paralela al fronterizo río Pilcomayo, con sus lagunas, esteros, bañados y arroyos que alimentan una frondosa vegetación, casi tan variada como la fauna que la habita.

Un recorrido por ese trazado, que nace en Clorinda y corre en diagonal sudeste-noroeste, lleva a variadas manifestaciones de paisajes acuáticos, como los de Laguna Blanca, en el Parque Nacional (PN) Pilcomayo, o el bañado La Estrella.

La base ideal para conocer estos atractivos, es la ciudad de Formosa, que concentra la mayor capacidad de hospedaje de la provincia y de donde parten las rutas correspondientes.

Las posibilidades dependen del tiempo disponible, ya que se pueden hacer salidas de una jornada, como para visitar Laguna Blanca, a unos 140 kilómetros de la capital provincial, o de varios días, para ir y volver al bañado La Estrella, a unos 300 kilómetros, y disfrutar de otros atractivos en el camino.

El primer tramo desde la ciudad de Formosa es por la ruta nacional (RN) 11 hasta Clorinda, a unos 120 kilómetros que, debido al buen estado del camino, se pueden completar en una hora y media.

En esa ciudad fronteriza -unida a Paraguay por un puente sobre el Pilcomayo- y segunda en importancia de Formosa, se debe tomar la RN 86.

Existe otra opción, que es mediante un desvío desde la RN 11 por la Ruta Provincial 2, hasta Estero Poí, pero tiene algunos tramos en mal estado.

A medida que se avanza se percibe el aumento de la temperatura y de la humedad en el ambiente, en tanto a ambos lados de la ruta florecen esteros poblados de plantas acuáticas y flotadoras, además de aves zancudas que a veces se elevan en bandada justo para la foto instantánea.

La intendencia del PN Río Pilcomayo se encuentra en la localidad de Laguna Blanca y cuenta, en el ingreso al parque, con una oficina de guardaparques y un centro de visitantes, donde también hay dos espacios para acampar, con parrillas y sanitarios y, más adentro, un observatorio de aves.

Una buena forma de recorrer el frondoso ambiente es mediante un sistema de pasarelas, con varios senderos pedestres, que corren entre palmares y bosques de lapachos, quebrachos y algarrobos, entre otros árboles que sobresalen de los pastizales.

Estas pasarelas también permiten internarse en bañados e isletas cubiertas de vegetación baja o flotante para observar yacarés, monos, carpinchos y coatíes, entre los animales de más fácil avistaje, además de las aves que se refugian en las copas de los árboles, entre enredaderas y plantas epífitas y parásitas.

En el espejo de aguas claras que le da el nombre a la localidad se pueden hacer actividades acuáticas sin motor, recorrer los muelles o subir a la torre de observación, que ofrece buenas vistas panorámicas.

El pueblo de Laguna Blanca dispone de un hotel y otros hospedajes, además de estación de servicio, y es bueno tomarse allí un descanso y aprovisionarse si el viaje continúa hasta el bañado La Estrella, unos 150 kilómetros más adelante.

Éste es uno de los tres humedales más grandes de Sudamérica y constituye un inmenso reservorio de biodiversidad, con bellos paisajes lacustres ideales para recorrer en piragua.

Entre éstos se destacan los "champales", que son árboles muertos semisumergidos, cuyas ramas altas sobresalen del agua cual esqueletos que buscan emerger y están cubiertos de enredaderas y trepadoras que albergan grandes concentraciones de insectos, como coloridas mariposas, además de pequeños pájaros.

Los atardeceres en que el sol parece desangrar sobre el bañado, las ramas retorcidas le dan un aspecto lúgubre al paisaje en penumbras, matizado por los cantos de aves que despiden el día.

El bañado La Estrella es un lugar adecuado para quienes gustan de las caminatas y cabalgatas o de interrelacionarse con pobladores autóctonos, tanto criollos como indígenas wichís, qom y pilagás, entre otros, que tienen mucho para transmitir de su cultura.

Este es sólo uno de los itinerarios posibles desde la ciudad de Formosa, ya que desde esa capital hay otras opciones, como las lagunas Oca y La Herradura, a pocos kilómetros al sur por la RN 11, o por la RN 81 -que bordea el Bermejo- la Reserva Natural Formosa, a unos 450 kilómetros rumbo a Salta.

Todas estas rutas se encuentran en perfecto estado, ya que fueron incluidas en un plan de obras del gobierno formoseño, que contempló 375 kilómetros de asfaltado de caminos.

Una fuente de Turismo local precisó a Télam que "con una inversión del 33% del gasto público dedicado a infraestructura, Formosa se ubica entre las tres provincias que más invierten en infraestructura en el país".

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