Entre Ríos prohibió la purpurina en las escuelas

La Legislatura entrerriana aprobó este martes un proyecto de ley que prohíbe el uso de purpurina y brillantina en todas las escuelas de la provincia y la venta de esos productos a menores de edad, debido al riesgo de muerte que representa su incorrecta manipulación, sobre todo en los niños más pequeños. 

La iniciativa, que se presentó luego de conocerse el fallecimiento de un nene en Santiago del Estero el año pasado, y de otro en Tucumán la semana pasada, tras aspirar purpurina en forma accidental en ambos casos, fue elaborado por el diputado provincial Antonio Alizegui. Después de la tragedia ocurrida en noviembre de 2014, la Legislatura santiagueña también había prohibido el uso de esa sustancia decorativa.

"El proyecto ya fue aprobado por las Cámaras de Senadores y Diputados y ahora espera que el gobernador Sergio Urribarri lo promulgue para que comience a aplicarse", dijo el legislador.

Alizagui explicó que la iniciativa “prohíbe el uso de purpurina y brillantina en el ciclo inicial, primario y secundario de las escuelas públicas y privadas de la provincia”.

También advirtió que quedará "totalmente prohibida la venta (de ambos productos) a niños y adolescentes en todo el ámbito de la provincia" y que en los envases de expendio "deberá figurar la leyenda 'producto tóxico'”. 

Según el diputado, la Dirección de Defensa del Consumidor “deberá reglamentar la restricción a la venta y comercialización y las multas que correspondan aplicar”.

La purpurina es un polvo volátil compuesto por cobre, zinc y distintas estearinas que puede ser fácilmente inhalado. Junto con el aire ingresa por las vías respiratorias. Por ser de tan pequeño tamaño hace que fácilmente llegue a los bronquiolos y alveolos. El problema es que al llegar a zonas tan profundas del pulmón produce un efecto que dificulta el normal pasaje del aire a la sangre lo que afecta a todos los órganos, sobre todo a los que consumen más oxígeno como el corazón, cerebro y riñón. 

El síntoma inicial es la tos y parece ser un caso leve, pero a las pocas horas se transforma en un caso grave. Por esta razón, los pacientes requieren una internación precoz. El tratamiento incluye asistencia mecánica y el uso de antídotos. Generalmente la recuperación empieza entre los siete y diez días posteriores y si la asistencia ha sido oportuna, no deja secuelas. 

Pero la purpurina no es lo mismo que la brillantina. La directora de Toxicología de Entre Ríos, Analía Corujo, aclaró en declaraciones a El Diario que la diferencia estriba en el tamaño de los gránulos. “Con la brillantina no hay tanto riesgo porque es más gruesa. La purpurina es un polvo disuelto que se pega en los alveolos pulmonares y no permite el paso del oxígeno”, detalló. 

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Tapas 15.10.18