El ídolo que se anima a ser gobernador

Omar Palma, tres veces campeón con la camiseta de Central, se presenta como precandidato a gobernador en estas primarias. Cuenta voto a voto para poder llegar a las elecciones generales. 

"Va a ser un partido difícil", repite Omar Palma al referirse a las expectativas para el domingo. La frase, trillada en el mundo del fútbol, brota de su mente como un acto reflejo al escuchar las palabras desafíos u objetivos. La repitió hasta el hartazgo cuando, con una habilidad inusual, corría detrás de una pelota. Diecisiete años después de haber colgado los botines, el Negro, como lo conoce la ciudad, elige esa expresión como metáfora para hablar de la meta que lo desvela: poder sortear con éxito las primarias para poder competir en junio por la gobernación de la provincia.

La empresa no asoma nada sencilla. El binomio Palma-Monzón (Silvia, su compañera de fórmula, familiar de Carlos, otra gloria del deporte argentino) necesita 40 mil votos para poder competir en las elecciones generales. "Para los que somos nuevos y no tenemos un aparato político detrás, es complicado. Pero la vamos a luchar, me tengo fe", se entusiasma el ex futbolista en diálogo con Rosarioplus.com. "No necesito de la política para vivir, tengo mi vida económica ordenada. No tenemos compromisos con nadie. Hago esto por la vocación de ayudar a los que menos tienen", agrega. 

Palma encabeza la fórmula del Frente de la Cultura, Educación y Trabajo, un espacio con fuerte impronta gremial que tiene en Hugo Moyano a su principal referente nacional. Esta, sin embargo, no será su primera experiencia en la arena política: en 2005 fue electo presidente comunal de Ibarlucea, localidad próxima a Rosario, como representante del kirchnerismo. Se impuso con holgura a la alianza de radicales y socialistas: 903 votos contra 403. La reelección, en 2007, fue más apretada: 638 votos contra 444. 

Aunque nació en Campo Largo, Chaco, Palma se siente un santafesino más. A los 7 años se instaló en Rosario junto a sus padres y sus cinco hermanos.  "Cuando nos instalamos acá pasamos un poco de hambre, algunas cosas que quisimos de chico no la pudimos tener. No me olvido de esos orígenes y de los que hoy sufren por no tener nada", afirma.  

Aunque alejado de la vida deportiva, Palma no se olvida de Central, el club de sus amores. Lo pone feliz que otro ídolo como Aldo Pedro Poy también se haya decidido por "dar una mano" desde la función pública. "Está haciendo un buen trabajo en el Concejo. Es un gran tipo, lo respeto y lo admiro", señala.  

Para el aspirante a la Casa Gris, no es casualidad la vocación de servicio de aquellas glorias que se criaron en Arroyito. "Central es un club vinculado a los sectores populares, mamamos eso", concluye. 

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