Cuántos proyectos de construcción se autorizaron en 2014

Se tramitaron casi 2.300 permisos para hacer 631.000 m2. Es el nivel más bajo desde 2005, pero marca un repunte desde 2012 y se mantiene amesetado.

La Municipalidad autorizó el año pasado casi la mitad de superficie a construir que en 2007. Sus entendidos y los empresarios de la construcción no lo lamentan: entienden que en aquel año Rosario empezaba a cambiar su Código Urbano, y por eso las constructoras acumulaban permisos de obra para trabajar a futuro con la vieja normativa, menos restrictiva en cuanto a alturas y factor de ocupación de suelo. Especulación, le dicen. “Seiscientos mil metros cuadrados por año está bien, es un ritmo de crecimiento sustentable; lo de 2007 fue un caos”, valoró el subsecretario de Planeamiento, Eduardo González. Y reveló que el 2014 cerró con 2.274 permisos de edificación autorizados, lo que en superficie representan 630.000 m2 nuevos para erigir viviendas y locales comerciales. Es el volumen de la faz privada de la actividad. La obra pública es otro cantar.

Este nivel todavía es inferior a los números que el sector generó en 2013, incluso es el más bajo desde 2005, pero los constructores prefieren la mitad llena del vaso y rescatan “la recuperación de la actividad a partir del segundo semestre del año”.

Según datos municipales a los que rosarioplus.com tuvo acceso, el año osciló entre 500 y 600 pedidos gestionados por trimestre, y cerró con un total de 2.274. Esta cifra sólo supera a la marca de 2011, cuando el municipio expidió 2.024 permisos. Sólo que ese año se autorizaron 766 mil m2, y el año pasado fueron 631.458 m2.

“Este es el promedio habitual y normal para Rosario: 600 mil metros cuadrados por año, y creo que para la realidad que se vivió en 2014, Rosario mostró que tiene todavía su propio impulso y posibilidad de seguir haciendo desarrollos inmobiliarios. Sumado a la actividad en obra pública, terminó siendo un año que arrancó en el primer semestre muy a la baja y terminó con valores bastante favorables hacia fin de año”, evaluó Ricardo Griot, presidente de la delegación local de la Cámara Argentina de la Construcción.

Picos y declives

En la última década la construcción marchó al ritmo de la economía macro, pero también de factores propios del quehacer local. Tal fueron los años en los que se discutió y se acabó por sancionar las distintas etapas del nuevo Código Urbano municipal. Ante la restricción en ciernes para edificios en altura y otras limitaciones en el área central, y la consecuente apreciación del suelo en los anillos perimetrales, las constructoras apuraron proyectos e inversores y corrieron a las oficinas municipales a acumular permisos de obra antes de que cambiaran las reglas de juego. Eso se comenzó a experimentar desde el segundo trimestre de 2006, cuando la cantidad de permisos saltó de 2.678 en 2005 a 3.073, y los metros cuadrados autorizados pasaron a ser 644.000 a 904.000 de un año para otro. En 2007 la plaza rosarina alcanzó el pico, con 3.324 permisos y 1.161.454 m2. Lo mismo sucedió en 2008, antes de que el mercado acusara la ralentización económica: 3.170 permisos y 1.075.685 m2 ese año. De ahí en adelante, el ritmo vino en descenso, hasta amesetarse desde 2012 hasta hoy.

“Ese ritmo de crecimiento es sustentable en todo sentido, en lo urbanístico y también en la demanda de personal. Es lo adecuado. Lo que ocurrió en 2007 fue un caos, por eso este nivel de 2014 estuvo bien. Lo crítico fue el período entre 1999 y 2002, cuando se aprobaron entre 100 mil y 200 mil metros cuadrados”, recordó González.

“En 2014 se mantuvo el promedio. Lo de 2007 quizás fue por el cambio del Código Urbano, entonces algunas empresas estockearon permisos y marcaron un pico, pero el promedio de los últimos 10 años son 600.000 metros cuadrados”, mensuró Griot.

Rosario no decae

El dirigente del sector sopesó que en un año electoral la actitud de las inversiones privadas suele ser desensillar hasta que aclare, pero afirmó: “Hay muchos proyectos lanzados, sobre todo en obra pública, que se van a ver en ejecución este año (electoral), más la actividad privada que sigue vigente. Los permisos marcan el futuro más que el presente. Hay muchas obras en construcción, no hay obras detenidas”, celebró Griot. Y distinguió que la plaza rosarina se caracteriza por tener muchas constructoras medianas y pequeñas, a diferencia de Córdoba y Buenos Aires, y “eso hace que las recaídas de la actividad se noten menos. Acá empezamos a la baja, pero en el segundo semestre el sector repuntó. Ninguna empresa grande cayó”, concluyó.

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