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"Creíamos que el tren de pasajeros ya no volvería"

La vida de Eduardo Della Pasqua está marcada por el ferrocarril. Mamó el oficio de muy chico y luchó contra la corriente para continuar con el legado familiar. Trabajó 12 años arriba del tren. Hoy se dedica a la formación de los futuros maquinistas.

Todos los recuerdos de la infancia de Eduardo Della Pasqua (39 años) están vinculados con el ferrocarril. Sus paseos por los andenes, las largas charlas en la mesa familiar de los domingos y las visitas con su padre a la escuela de maquinistas son sólo algunas de las imágenes que vienen a su mente cuando se retrotrae al pasado. Sin embargo, su anhelo por manejar un tren, su gran sueño de pequeño, quedó trunco tras el cierre de los ramales. "Hasta mi familia me decía que tenía que buscar otro oficio, que el ferrocarril ya no era una opción", recuerda.

Siempre hubo una locomotora cerca.
 

En 2003 logró lo impensado: graduarse como maquinista. Formó parte de la primera camada de estudiantes tras diez años de aulas vacías. Con el título bajo el brazo, alcanzó su meta profesional: durante 12 años condujo una formación. Hoy su vida pasa por la enseñanza. Capacita a los jóvenes que, con el resurgimiento del transporte de pasajeros, vuelven a ver al tren como un oficio serio y rentable.
Della Pasqua es el director de la Escuela Técnica Carlos Gallini, el histórico centro de capacitación de conductores de locomotoras de Rosario. "Este es mi lugar en el mundo, soy un agradecido por estar acá", cuenta en diálogo con Rosarioplus.com. Conoció cada rincón del establecimiento de la mano de su papá, uno de los tantos maquinistas que pasaron por esos pupitres en los años dorados del sector. "Yo lo acompañaba siempre, me encantaba lo que se respiraba en esos cuartos. El tren fue parte de mi infancia", explica. Su abuelo materno trabajó en la construcción de las vías cuando emigró desde Ucrania. Y el padre de su padre se desempeñó como boletero en la estación Rosario Norte.  
Cuando terminó la secundaria, Eduardo pensó en continuar con ese legado familiar. No pudo. En esos años, los ramales se cerraban producto de un país que, increíblemente, empezaba a darle la espalda al tren. Las empresas privadas vaciaron los ferrocarriles y mandaron a la calle a miles de trabajadores. Entonces, se inscribió en la Facultad de Medicina. "Era impensado ser conductor en esos tiempos. Hasta mi familia me decía que me pusiera a estudiar, que no había futuro en el tren", sostiene.

La infancia de Eduardo.

Todo cambió en 2002 cuando junto a un grupo de hijos de maquinistas se acercó al instituto Carlos Gallini con el afán de reabrir una formación académica que había dejado de existir. "Las firmas privadas no querían saber nada con gastar un mango en la formación. Hasta que aparecimos nosotros y de tanto insistir logramos reabrir el curso", explica. Y agrega: "Estaba obligado a luchar por el ferrocarril. Mi sueño era manejar la máquina. Lamentablemente durante muchos años no pudimos, nos mandaban a bajar la barrera". 

Con el carnet que le otorgó la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT), Eduardo empezó a trabajar en la compañía Nuevo Central Argentino (NCA), encargada del transporte de carga.

"Por aquel entonces no nos imaginábamos que iba a volver el tren de pasajeros. Era una utopía. Hoy tenemos los trayectos a Tucumán y Córdoba y ahora se suma el de Retiro. Cuesta describir con palabras lo que sentimos", dice emocionado sin poder contener las lágrimas que brotan de sus ojos.  

Della Pasqua en presente: ahora enseña el oficio.

Della Pasqua destaca "la fuerte inversión" que se hizo para adquirir nuevas formaciones. Afirma que el "confort de hoy es de primer mundo" y que es un "lujo" poder conducir con aire acondicionado cuando hasta no hace mucho tiempo atrás el maquinista sufría "temperaturas de hasta 60 grados". Elige una metáfora para poder entender la magnitud de los cambios: "De un Fiat 600 pasamos a manejar un BMW".   

Un total de 54 conductores que pasaron por sus manos ya están capacitados para conducir los trenes importados desde China. Eduardo está convencido de que una vez finalizadas todas las obras en las vías el trayecto Rosario-Retiro se concretará en menos de cuatro horas, lo que aumentará la afluencia de pasajeros y descomprimirá el tránsito en las rutas. "Mi única crítica de este relanzamiento pasa por no haber apostado a la estación Rosario Norte. Es el símbolo de nuestra ciudad. Necesitamos recuperar su total funcionamiento", se lamenta.
  
Pese al auge del sector, el director de la escuela Gallini no se olvida de quienes "ningunearon" al tren y a sus trabajadores. A su juicio, la gestión municipal siempre le "dio la espalda" al ferrocarril. "Ahora se sacan la foto. Yo no me olvido que quisieron destruir el ferrocarril para hacer un gran negocio inmobiliario. Hay que tener memoria", subraya.

Della Pasqua sueña con "cerrar el círculo de su vida con el ferrocarril" uniendo sus dos grandes pasiones. "La frutilla del postre sería poder recibirme de médico para poder conducir el tren sanitario que recorre el país para ayudar a los más necesitados", añora con un sonrisa gigante en su rostro.

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