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Amenazan de muerte a vecinos del barrio Luis Agote

Vecinos del barrio Luis Agote, entre la terminal de ómnibus y las vías del ferrocarril, denunciaron en la comisión de Seguridad del Concejo Municipal la aparición de al menos tres mensajes amenazantes, escritos a mano y en papelitos que alguien pegó sobre postes de la calle. El contenido alude directo al asesinato del verdulero Damián Lucero, ocurrido el domingo 1°, en Constitución al 400, y en la posterior manifestación de todo el vecindario, con protesta frente a la comisaría 7° incluida.

“Tontos: ¿de qué se quejan? Ustedes no le dieron una moneda al pibe pobre, y ahora es un pibe chorro que les va a sacar todo. Putas de mierda, garcas, narices paradas, entreguen toda la platita o van a terminar asesinados como el verdulero. Malditos hipócritas”, es el texto de una de las amenazas presentadas este lunes ante los ediles.

“Son papelitos que pegaron sobre columnas, nos dimos cuenta a los dos días de la marcha hasta la comisaría”, precisó uno de los vecinos del barrio. La intimidación renovó la sensibilidad del vecindario. Sus habitantes están convencidos de que la seccional 7° está implicada por acción u omisión en el libre deambular de delincuentes que protagonizan asaltos y arrebatos al paso. En lo puntual, algunos mencionan a dos motos ya reconocidas, con dos jóvenes cada una que han cometido más de un robo en la zona.

Damián Lucero tenía 36 años, 4 hijos y una esposa embarazada de 6 meses. Vivía en Tucumán al 3700 y se empleaba en una verdulería al otro lado de la terminal. Aquella madrugada caminaba hasta la estación para buscar a su hija y a una hermana que regresaban de viaje, pero a la vuelta de su casa lo asaltaron dos motochorros que lo apuñalaron y huyeron sin robarle nada. Murió en el Hospital Centenario.

La comisaría 7° viene acumulando escándalos y denuncias mediáticas del vecindario que vincula a sus miembros de diversos actos de corrupción y de tolerancia para con actividades ilegales en la zona. El pico de la impopularidad de esta seccional situada en Cafferata 345 ocurrió en octubre pasado, cuando varios días después de haber desaparecido y de haber estado preso allí, el cuerpo de Franco Casco apareció flotando en el río. Su jefe era y sigue siendo el comisario Sergio Cantero.

 

 

 

 

 

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