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Alguien ya tiene el secreto de la inmortalidad

Los biólogos la llaman la invasión silenciosa, es que la inmortalidad trae aparejado el problema de la cantidad. Cada vez más y más ejemplares de la especie, una reproducción infinita sin el justo contrapeso de la muerte

Las medusas o aguas vivas, como también se las conoce, alcanzaron el secreto de la vida eterna. Detrás de estos animales transparentes y gelatinosos se esconde uno de los secretos más codiciados de la humanidad: la inmortalidad.

La especie Turritopsis nutricula de medusas es el único animal inmortal de la Tierra. Hace más de una década que la ciencia descubrió el poder de este hidrozoo de apenas medio centímetro de longitud. A menos que sean devoradas por un depredador, pueden vivir eternamente.

Un especimen de Turritopsis nutricula. Edad: Infinita. 
 

 

El motivo es un proceso conocido como transdiferenciación, similar a la regeneración de tejidos que experimentan los órganos humanos cuando se dañan. Por lo que la medusa nace, crece, se reproduce y cuando envejece, en el momento exacto en que su muerte orgánica debería estar por llegar, escapa.

¿Cómo? Rejuvenece. Rejuvenece una y otra vez cada vez que la vejez le está por ganar. Este invertebrado es capaz de modificar sus propias células y devolverlas a su estadio original: el pólipo. Y es capaz de repetir su ciclo vital infinitas veces.

Pero no todo es bueno: hace siete años, la bióloga Maria Pia Miglietta dio la voz de alarma. Esta especie de medusas se ha extendido desde el Caribe hasta prácticamente todos los océanos del mundo.

Se abre así un debate: mientras una parte de la comunidad científica piensa en cómo combatir la invasión, la otra se pregunta si la especie humana puede beneficiarse de este descubrimiento, quizás incluso representar un aporte sustancioso para el tratamiento de enfermedades como el cáncer.  

Los escépticos y a su vez cautos opinan que no se ha encontrado nada mágico en este animal y que lo urgente es frenar una plaga que está mutilando la fauna marina de todos los océanos. La búsqueda de la inmortalidad puede cegar al hombre ante un desastre natural de consecuencias inesperadas.

La mayor parte de la comunidad científica coincide en que supondría una hecatombe ecológica y el hombre se podría convertir en plaga por motus propio, en la plaga que soñó demasiado. La inmortalidad puede ser sueño o pesadilla.

Quizás la humanidad haya encontrado finalmente a Medusa, el monstruo de la mitología griega que convierte en piedra a aquellos que osan mirarla fijamente. 

 

¿Desearías ser inmortal?

 

 

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