A ponerse cubitos en la frente para ser más inteligentes

Todo el mundo quiere ser más inteligente. El tema es cómo. No todos se bancan largas clases, densos libros y esas cosas tan útiles para el desarrollo del pensamiento. Ahora los científicos descubrieron un elemento clave: el frío.

Los expertos aseguran que cuando muchos mamíferos hibernan sufren no solo una caída de su temperatura corporal sino que también muchas de sus funciones cerebrales desaparecen. Y que la naturaleza, sabia, lo hace para que su cerebro no se pierda. Porque termina el invierno y los animales vuelven a ser los que siempre fueron. 

Un grupo de científicos británicos, publicado por la revista Nature y consignado por Muy Interesante, se inspiró en ese curioso mecanismo de hibernación para lanzar una investigación sobre memoria y temperatura. En otras palabras, buscaron explorar si una bajada brusca de la temperatura sería capaz de proteger el cerebro de la pérdida de memoria, por ejemplo, o enfermedades como el alzheimer.

El experimento que hicieron fue con ratones que sufrían algún tipo de enfermedad neurodegenerativa. ¿Y qué descubrieron? Que tras un golpe de hipotermia de 45 minutos a unos 16 grados centígrados, los más jóvenes recuperaron sus conexiones entre neuronas, aunque los más mayores no.

Definieron, entonces, que esta situación respondería al papel clave de una molécula (una proteína llamada RBM3).

Si bien este descubrimiento todavía no puede aplicarse en la práctica, es al menos una punta esperanzadora para nuevas investigaciones que permitan desarrollar una droga que “alivie” con el “efecto frío” al cerebro. 

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