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A Boasso lo trataron de sirvienta del Pro

Se presentaron en un salón junto al río los candidatos a gobernador y vice por el oficialismo. Las cuentas pendientes, la pipa de la paz para los adversarios internos, y palos para Del Sel y Boasso.

Miguel Lifschitz y Carlos Fascendini presentaron este lunes su fórmula en Rosario ante militantes y dirigentes en lo que definieron como “la continuidad de lo mejor de lo hecho por Binner y por Bonfatti, pero también el cambio seguro en una nueva etapa del Frente Progresista”.

El salón de fiestas de España y el río fue un escenario singular para el lanzamiento de un binomio que aspira a la gobernación, pero ahí estaba el amplio espectro de dirigentes y militantes del Frente Progresista. Lifschitz arrancó con un repaso emotivo de sus inicios en la política y desembocó en resaltar “la herramienta inédita en el país que significa el Frente Progresista”, a la que empardó con el Frente Amplio uruguayo y la Concertación Democrática chilena. Tras esos primeros aplausos, el socialista destacó que la coalición “ha sido el motor del cambio en Rosario y lo que quebró 24 años de peronismo en la provincia”.

Poco antes, en rueda de prensa, rosarioplus.com lo consultó sobre los largos períodos de un espacio político en el gobierno, algo que socialistas y radicales señalaban durante la campaña de 2007 como un mal de la política. Si Lifschitz es el próximo gobernador, habría 12 años de gestión del FP.

“Bueno, pero estamos lejos de los 24 años del peronismo, aunque tampoco tiene que ver con el tiempo. Hay proyectos políticos que en 4 años se agotan, o incluso en 2. Y otros que tienen capacidad de sobrevivir más, por capacidad, ideas y renovación de dirigencia. Carlos y yo es la primera vez que vamos a asumir un desafío así. No venimos a plantear más de lo mismo sino una nueva impronta para una nueva etapa del FP”, respondió.

El rosarino reconoció en un tramo de su discurso que “es probable que haya disconformes en estos ocho años de gestión que esperan todavía una solución que no ha llegado”. Pero señaló que “siempre se ha procedido con la verdad, sin inventar cifras favorables, sin Indec paralelo. No nos subimos a cualquier colectivo, somos parte de los gobiernos de Antonio Bonfatti y de Mónica Fein”.

De los adversarios que enfrentará en las primarias, Lifschitz dijo que “nuestro objetivo es que al otro día de la elección estemos trabajando juntos. Esa debe ser la estrategia de un frente político, puede haber disputas, pero luego seguir juntos construyendo un espacio común”.

El senador nacional Rubén Giustiniani, también en campaña, profiere mientras tanto críticas de fuste contra la administración Bonfatti. Es socialista, pero parece un acérrimo opositor. Lifschitz opinó: “Esa actitud no le sirve al FP y a él tampoco, porque le arrima votos a la oposición. Pero a veces no todos asumen su responsabilidad de la misma manera. Por nuestra parte, no entramos en ningún debate ni discusión en ese terreno. Y si nos toca ganar tendremos mano generosa para que estemos juntos trabajando al otro día”.

El ex intendente rosarino consideró que en el caso de que acceda a la Casa Gris, habrá de ocuparse de mejorar la infraestructura vial, de energía y agua potable, y de profundizar las obras coordinadas desde el plan Abre, pero admitió que la mayor prioridad tendrá que ser “la lucha contra el narcotráfico y la violencia urbana”.

“El narcotráfico hace estragos en la Argentina más que en Santa Fe, es un fenómeno nacional y regional incluso. La competencia es del gobierno nacional. Ni este gobierno nacional ni el anterior se hicieron cargo de la problemática de la que derivan los problemas que tenemos en Santa Fe. En la provincia enfrentamos este problema, en 2014 se hicieron más procedimientos desde la el sistema de seguridad provincial que en los años anteriores. La mayoría de las organizaciones delictivas importantes están desmembradas, sus cabecillas están presos procesados o prófugos”, dijo.  

Por su parte, el candidato a vice, Carlos Fascendini, marcó que en este sector de la interna frentista “está más del 80 por ciento del radicalismo”. Se desmarcó del guiño que el titular de la UCR nacional, Ernesto Sanz, le hizo a la alianza de Mauricio Macri con Elisa Carrió. “Son cuestiones que los dirigentes nacionales aún no elucidaron. La convención nacional se reunirá en marzo y dará las posibilidades de juego de la UCR en materia de alianzas. Santa Fe da el ejemplo: siguiendo la idea no de un partido pero sí de un proyecto e ideas en común”.

“Para nosotros la política no es un juego ni un chiste. Es algo trascendente, serio y transformador”, acotó Fascendini. Y acto seguido le tiró un cross a la mandíbula de otro radical, Jorge Boasso, que también unió rumbos con el Pro y va como candidato a vice de Miguel Del Sel. Sin nombrarlo, Fascendini dijo: “Los que tomaron otro camino no merecen explicación, deberán hacerlo quienes por mucho tiempo criticaron las políticas del FP y ahora optaron por otro camino. Cuando manifestaban que no querían ser damas de compañía de otro partido, terminan siendo sirvientas de un proyecto que nada que ver con nosotros”.

 

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