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Ya están aquí. Este domingo se celebra la gala de los premios Oscar, y los ojos del mundo estarán puestos en el Kodak Theatre de Los Ángeles, donde se resolverán algunas cuestiones que han develado a muchos en los últimos meses. ¿Se llevará Leonardo Di Caprio el Oscar? ¿Acudirán a la gala los actores y actrices negros que protestaron por las nominaciones sin diversidad racial?

Pero además de estas preguntas, cuando llega el gran momento de la meca del cine, surgen algunas más relacionadas con curiosidades o datos para los más freak. Y esas son las que viene a resolver esta nota.

Por ejemplo, ¿quién es la persona que más Oscar consiguió juntar en la estantería de su living? Nada más y nada menos que el rey de los dibujos animados: Walt Disney. Sí, el hombre que según las leyendas urbanas se criogenizó poco antes de morir por si había oportunidad de volver en el futuro y curar su cáncer de pulmón, juntó a lo largo de su vida 22 premios y otros cuatro honoríficos.

¿Y si hoy el creador de Mickey Mouse  reviviera y necesitara sacar algo de plata, cuánto podría conseguir con todos esos premios? Pues de manera legal, no mucho, porque desde 1950 los ganadores de la preciada estatuilla firman un acuerdo que les prohíbe vender el galardón sin antes ofrecérselo a la Academia de cine de Hollywood por el irrisorio precio de un dólar.

Eso sí, como pasa en todas partes, en el mercado ilegal es otra historia. Además, como son muy pocos los Oscar originales a la venta, el precio de los entregados antes de 1950 en muchos casos asciende a cifras astronómicas en las subastas. Un detalle para reconocer los verdaderos: su peso exacto es de 3,6 kilogramos.

Otro dato curioso es que el público en general nunca pudo ver todas esas estatuillas que hoy podrían encontrarse en las subastas. Es que no fue hasta 1953 que se retransmitió por televisión la primera gala de estos premios.

En concreto, se realizó en blanco y negro el 19 de marzo de ese año por la cadena NBC, y se llevó a cabo de forma simultánea desde el Teatro RKO Pantages de Hollywood y el Teatro Internacional NBC en Manhattan, Nueva York.

La película ganadora fue El mayor espectáculo del mundo, dirigida por Cecil B. DeMille, una sobre el mundo del circo, en la que un payaso llamado Buttons es acusado de asesinato y se esconde bajo la máscara de su personaje. Hoy en día es considerada por muchos críticos como la peor película que se llevó el Oscar como la mejor.

En el espectro de todas esas galas televisadas están la que más duró y la que menos. El primer caso ocurrió en 2002, cuando Whoopi Goldberg llevó la batuta de una ceremonia que llegó a las 4 horas. La más corta se registró en 1959, con una duración de una hora y cuarenta minutos. Cortita y al pie.

Otra cuestión a destacar son los asientos del teatro. Nunca se verá uno vacío, ni siquiera cuando los actores andan por el backstage dando entrevistas a la prensa después de retirar algún premio. ¿Por qué? Porque la Academia contrata personas para hacer ese trabajo, el de ocupar lugares vacíos. Es que, como en la cancha, la desocupación de espacios siempre da mala imagen.

Como quedó dicho antes, Walt Disney se llevó muchos galardones de la Academia de Hollywood, pero lo que no hizo fue llevarse ninguno después de morir. Este peculiar mérito se lo pueden agenciar sólo dos intérpretes en los 87 años de historia de esta gala.

El primero fue el actor británico Peter Finch, quien en 1977 ganó el galardón al mejor actor por la película Network. Lo retiró su esposa, ya que él había fallecido poco antes. El segundo, tres décadas después, fue el malogrado Heath Ledger.

El estadounidense falleció a los 28 años a consecuencia de una sobredosis cuando recién había terminado de grabar Batman: el caballero de la noche. Por su papel del Guasón en esta cinta obtuvo el reconocimiento como mejor actor de reparto en 2008, apenas un mes después de su deceso.

En la competencia de las películas más premiadas hay tres nombres que ocupan el primer puesto: Ben Hur (1959), Titanic (1997) y El Señor de los Anillos: el Retorno del Rey (2003) recibieron 11 galardones cada una. A estas les siguen Lo que el viento se llevó (1939) y West Side Story (1961) con diez premios cada una.

Si en esta edición actores como Will Smith o la oscarizada Lupita Nyong ´o alzaron sus voces en protesta por la ausencia de actores de raza negra entre los nominados, reclamando la diversidad racial, -vale mencionar que la única actriz negra ganadora de un Oscar por un papel protagónico fue Halle Berry en 2001- en la cuestión de igualdad de género la Academia también tiene muchas cosas que mejorar.

Es que en las más de ocho décadas que llevan celebrándose los premios, tan sólo cuatro mujeres fueron nominadas en la categoría de mejor dirección. Las “afortunadas” fueron la italiana Lina Wertmuller (1976), la neozelandesa Jane Campion (1993) y las estadounidenses Sofía Coppola (2003) y Kathryn Bigelow (2010).

La única que consiguió el galardón e hizo historia fue Bigelow por Vivir al límite, año en el que compitió en la terna con su ex marido, James Cameron, con Avatar. También ese año El secreto de sus ojos consiguió llevarse el reconocimiento como mejor película extranjera.

Juan José Campanella retiró la estatuilla dorada 24 años después de que lo hiciera Luis Puenzo por La historia oficial. Esos son los dos únicos Oscar que tiene el cine nacional, que supera a cualquier otro país latinoamericano, ya que México, a pesar de sus 8 nominaciones, nunca fue premiado. El país con más Oscar es uno europeo: Italia, que a lo largo de la historia consiguió un total de 13. Le sigue Francia, con 12, y después España y China, con cuatro cada uno.

Otro datito interesante: en toda la historia, sólo dos películas mudas ganaron un premio de la Academia de Hollywood. En 1929, primer año en que se celebraron, el filme Wings se llevó el galardón. Pero tuvieron que pasar 83 años para que otra cinta sin diálogos ganara: lo hizo The artist en 2012.

Para terminar este repaso, el dato más bizarro viene a continuación: ¿quién es el único Oscar que tiene un Oscar? La situación no solo se dio una vez, sino que fueron dos. La primera allá por 1942, cuando el compositor Oscar Hammerstein II se llevó el premio a Mejor Canción Original. Tres años después volvió a subir al escenario para retirar el mismo reconocimiento.