“Presidenta: buscan a mi hermana, en serio. Hace un día y pico, pero no la están buscando. En vez de pelear la gente vamos a buscar a mi hermana, loco. Hace un día y medio nadie puede encontrarla. Vamos todos a buscar a mi hermana, falta mi hermana loco. No hace falta que nos estemos peleando entre todos”.

Quien dijo estas palabras a la presidenta Cristina Kirchner y a los rescatistas el día posterior a la explosión en Salta 2141 fue Adrián Gianángelo, hermano de Débora, una joven de 20 años que luego fue hallada sin vida entre los escombros, una de las 22 víctimas de la peor tragedia que vivió la ciudad. 

“Yo no estaba enojado con Cristina. Estaba bien que viniera, pero quería que siguieran buscando a mi hermana. Había otro que le gritaba y yo no estaba de acuerdo, mi prioridad era encontrar a mi hermana”, aclaró Adrián quien vivía con sus hermanos en el 3º C del edificio que ya no existe. De su departamento, nada quedó.

Adrián recordó en diálogo con Sí 98.9 que ya venía denunciando irregularidades del consorcio sobre los arreglos del gas. También contó que ayudó ese fatídico día a rescatar a los vecinos junto a los bomberos, y como lo vivió “muy desde adentro” no habló con los medios luego del episodio. “Me costó mucho salir de esto –puntualizó, y aclaró luego– agradezco que me hayan preguntado por ese audio en que le hablé a la presidenta, porque nunca pude aclarar que no tuve la intención de increparla, sino convocar a seguir trabajando”.

Sobre los momentos posteriores al estallido, recordó: “Estuvimos tanto buscando, y yo sabía dónde estaba mi hermana. De los perros había una labradora llamada Luna que apuntaba hacia arriba. Empezaron a sacar mis pertenencias, me daba cuenta por los azulejos y mis frazadas. Yo veía que el edificio estaba desplazado hacia la propiedad horizontal que estaba al lado de La Gallega”. Continuó: “Y yo decía desde el comienzo que ahí estaba mi hermana porque el consorcio Calvillo y la propietaria del departamento nos obligaron a quedarnos, porque éramos el único departamento habilitado. O me quedaba yo o ella, y yo tenía que ir a Tribunales a hacer trámites. Mi hermana me dijo ‘Andá que me quedo yo’”.

Luego, un rescatista le dijo que habían encontrado a una chica rubia. Y entre las imágenes que trajo en su diálogo radial, describió: “A mi hermana la encontraron cambiada, estaba estudiando, murió por asfixia. Tenía dos Rosarios en la mano, uno era el mío, por lo que sé que tuvo tiempo de ir a mi pieza a buscarlo y volver a su pieza, donde fue encontrada debajo de la cama”.

Analizó Adrián: “Por un minuto de oxígeno cambia todo, porque nadie puede determinar en qué momento falleció mi hermana”. Contó, incluso, que “el acta de fallecimiento y el acta legal dicen cosas diferentes”.

Recordó que aquel martes 6 de agosto, minutos después de la explosión, estaba en Tribunales : “Cuando estaba en el Tribunal un juez me dijo “Che, Adrián, mirá, pasó esto en tu zona”. Y reforzó: “En un minuto te cambia la vida”.

“Nada te golpea más fuerte que la vida misma, pero la seguimos peleando, yo soy de afuera pero la ciudad en esos días me brindó tanto cariño que con los familiares queremos hacer cosas”, planteó. Y detalló que “estamos presentando un proyecto de Memorial que está colgado en calle Salta para el que quiera conocerlo, es de capacitaciones, conferencias, un lugar agradable para los vecinos. No va a ser un cementerio como dicen”.

Sobre la situación de la causa, Gianángelo apuntó que “la justicia no tiene la misma velocidad que el hombre. Nos tocó una justicia lenta, y sólo cinco familias fuimos querellantes, de las cuales sólo la mía acusó a los responsables. Y ahora que el caso pasó a sentencia, esperamos que los jueces agarren el martillo y hagan justicia, les den prisión efectiva, y no puedan ser libres. Que se haga justicia”.