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La fuerte devaluación que sufrió la pasada semana el peso argentino en manos del dólar, impactó en todos los sectores de la economía. En este marco, los kiosqueros se encuentran ante la disyuntiva de trasladar a la mercadería los aumentos de los grandes proveedores o mantener los precios y achicar el margen de ganancia. 

“El viernes 9 hicimos pedidos con un dólar a 46 pesos y el lunes nos desayunamos con un aumento de entre un 20 y 25 por ciento por parte de los principales proveedores y en algunos casos ni siquiera hemos recibido la mercadería”, señaló a Rosarioplus.com Marcos Difilipo, presidente de la Cámara de Kiosqueros y Afines de Rosario.

En este sentido, explicó la imposibilidad de trasladar dicho porcentaje a la mercadería debido a que “la mayoría de los clientes son trabajadores o jubilados”. “Pedimos que las grandes distribuidoras entiendan que no podemos competir directamente con supermercados o grandes cadenas de kioscos”, agregó. 

Puntualmente, Difilipo advirtió que las empresas que aumentaron el precio de la mercadería fueron Arcor, Terrabusi y La Serenísima, y dijo que ya fueron avisados que en el correr de la semana hará lo propio Coca Cola y las marcas de cerveza (con un aumento del 20 por ciento).

“Esto fomenta la caída del consumo interno y va llevando lentamente a los kiosqueros a fundirse”, se lamentó el dirigente. 

Más productos y recategorización

Difilipo señaló que junto a la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) solicitaron que “se revea la situación” de aquellos comerciantes que fueron recategorizados como responsables “para que vuelvan a ser monotributistas”. 

“También pedimos que en la canasta básica entren productos de alta rotación que podamos vender en los kioscos, tales como galletitas, alfajores, gaseosas o agua. Y solicitamos al gobierno que retrotraiga las tarifas a enero de 2017, aunque sea hasta fin de año”, sumó.

La difícil subsistencia

“La mayoría de los kioscos incorporaron productos de almacén, promociones y artículos de segundas o terceras marcas. Y esto pasa en el centro de la ciudad, no en la periferia”, explicó Difilipo al tiempo que subrayó las dificultades de los kioscos pequeños ante las grandes cadenas, que con sus “pantallas led y cartelería tapan el negocio atendido por una familia durante 12 o 14 horas por día”.