A través de una ordenanza municipal la Casa LGBTI de calle Córdoba al 3600 fue bautizada con el nombre de Juan Carlos Espina, quien fuera activista del Movimiento de Liberación Homosexual en la ciudad.

En una jornada de abrazos y reencuentros sentidos entre amigos y amigas entrañables y familiares del histórico militante y activista de nuestra ciudad, Juan Carlos Espina, para rendirle homenaje y bautizar el espacio con su nombre.

Durante la jornada, se descubrió la placa recordatoria en memoria a la trayectoria y a los aportes inconmensurables que Espina legó al colectivo, no sólo porque el Movimiento de Liberación Homosexual (MLH) fue la organización pionera en la defensa de las minorías sexuales en la ciudad y en la provincia en épocas oscuras y difíciles, sino también porque en su condición de bioquímico realizó importantes aportes en los primeros test de detección de VIH-SIDA, impulsando que éstos sean de carácter anónimo y gratuitos.

Luego del descubrimiento de la placa por parte de autoridades y familiares de Juan Carlos, sus compañeros y amigos de militancia, entre ellos, Carlos Italiani, José María “Pepe” de Brito y Lucas Mac Guire leyeron fragmentos de cartas y poemas que dan cuenta de la historia militante conjunta.

“Sentados en un banco del bulevar Oroño frente a la Dante empezamos a desmenuzar nuestras historias, a narrarnos uno al otro, a encontrarnos pagando con sangre y con dolor el sentir y el ser que éramos. Nos vimos pagando las hogueras bajo las hachas de los verdugos, en las cárceles, en los campos de exterminio, en las comisarías, en las homilías domingueras de los curas, pagando con crímenes silenciados por el poder y el machismo, pagando con nuestros nombres y apellidos que compartíamos con los seres más amados que aún así eran capaces de decir prefiero un hijo muerto antes que puto.

Ser y sentir no eran amigos entonces, ni un sueño posible de ser realizado, por eso tenemos que unirnos, me dijiste. Me decías que al mismo tiempo como Juan Carlos Espina, yo, como Carlos Italiani y como tantos otros teníamos diferentes biografías, pero estábamos destinados a la misma vida: sofocar el sentir y ser lo que se nos imponía ser”, leyeron.

Por su parte, Martín Clapié, director municipal de Diversidad Sexual, también recordó el legado del activista: "Personas como Juan Carlos son los que nos tendieron las manos a los que llegamos muchos años después para poder darle continuidad a procesos de trabajo y de militancia colectiva”. Y en consonancia con lo anteriormente expresado por Italiani, visiblemente emocionado agregó: “Lo que nos sucede hoy como colectivo es maravilloso, porque hace quince años no nos hubiésemos imaginado todo esto. Y que estemos hoy acá rindiendo homenaje a un militante como Juan Carlos, es producto del legado y del trabajo de generaciones anteriores que supieron sembrar lucha en un escenario histórico y político de nuestro país en el que reinaban la oscuridad y el silencio”.

A continuación, su hermano Jorge Espina fue el encargado del cierre protocolar, y su recuerdo fue más íntimo. Emocionado, recordó el transitar militante de su hermano en plena dictadura y habló de la valentía, el coraje y la claridad de Juan Carlos: tenía en claro que había que construir un lugar donde sean respetados todos los derechos. “No sólo organizaste y fuiste el primer secretario General del Movimiento de Liberación Homosexual; también te uniste a la lucha por otras emergencias de la época, marchamos juntos por el fin de la dictadura y estabas en esos primeros grupos de apoyo a las Madres de Plaza de Mayo”.