La tierra removida hace algunas semanas empieza a transformarse en polvillo seco que invade, con la ayuda del viento, las casas de Villa Banana. Ante la atenta mirada de algunos vecinos, una máquina constructora trabaja en soledad sobre la canchita de fútbol que Don Vallejo inauguró hace varias décadas. Si no fuera por el exagerado ruido del antiguo aparato, el barrio estaría en un silencio total y se podrían escuchar los ecos de los anuncios de campaña que prometían una urbanización "que durante décadas se mantuvo ausente”. 

En agosto de 2018, los referentes locales de Cambiemos se jactaron de "hacer realidad proyectos integrales de mejoramiento en los barrios vulnerables que más necesitan de un Estado presente". Según el anuncio de los referentes locales del macrismo, Nación (con el aporte del 65% de los recursos, a través de un préstamo Banco Mundial), la Provincia y el municipio se harían cargo de un ambicioso programa para urbanizar el populoso barrio de la zona oeste con una nueva infraestructura vial, red cloacal, desagües pluviales, tendido eléctrico de media y baja tensión, renovación de luminarias, construcción de plazas y espacios deportivos, entre otras mejoras. Decían entonces que la iniciativa beneficiaría a 1200 familias que habitan el asentamiento.

Más de un año pasó desde que las tres administraciones lograron un acuerdo para realizar un plan de trabajo, y los avances para "transformar" la villa son pocos. En marzo de este año, la Municipalidad, a través del Plan Abre, comenzó con la mudanza de 44 familias y la posterior apertura de calle Servando Bayo, en el tramo que va desde bulevar 27 de Febrero hasta calle Rueda. Seis meses después, la situación es la misma.

"Este anuncio es de hace un año, pero lo único que se hizo fue un corrimiento de la cancha. No hay tanta inversión. Se corrieron a 40 familias pero los servicios básicos todavía no están", reveló Iván Moreyra, referente de la agrupación Comunidad Rebelde, en diálogo con Rosarioplus.com, y agregó: "Lo que se va a hacer en la calle es una mejora, no la calle que pensábamos".

En cuanto a los reclamos ante las autoridades locales por la lentitud de la obra, el militante social remarcó: "Dicen que están esperando la firma de Nación para acceder a un crédito del Banco Mundial. Se hizo mucha difusión en tiempo electoral pero ahora está muy parado todo".

Al igual que Iván, Camilo, que vive desde hace 20 años en el barrio, afirmó: "Falta muchísimo para hacer en cuanto a la urbanización y esta obra (pavimentación de calle Servando Bayo, en el tramo que va desde bulevar 27 de Febrero hasta calle Rueda) viene muy lenta". Sabe de lo que habla, es trabajador de la construcción, y señala que la obra que se está llevando a cabo no tiene las dimensiones que se anunciaron hace un año.

"El trabajo es una compactación del suelo para que luego le tiren arriba el asfalto, no hay otra cosa. La mayoría de las obras se hacen con los vecinos, la Municipalidad te provee algunas cosas pero te tenés que arreglar vos", indicó.

"Quiero que abran bien las calles, las zanjas y los pasillos", comentó el hombre de 54 años, que crió a sus 12 hijos en la zona; y destacó los aspectos positivos de la urbanización: "Si se abren un poco más las calles, se pierden los pasillos y la delincuencia cede un poco más de espacio. Hay más oportunidad para que la gente esté más confiada".

La carencia de infraestructura en Villa Banana se hace sentir a diario, la mayoría de los habitantes están enganchada de la luz y no cuenta con servicios básicos porque las empresas consideran esas callecitas como "zona roja". "Cuando llueven 60 milímetros nos llenamos de agua hasta adentro de casa, te imaginás cuando caen 80 o 100", lamentó Camilo.

"Ojalá sigan haciendo la obra, que la gente tenga la posibilidad de estar un poco mejor. Hay gente buena, trabajadora, honesta acá", destacó Camilo.

Promesas de campaña

En la recorrida que Rosarioplus.com realizó por Villa Banana, en compañía de Ana, integrante de Causa, e Iván de Comunidad Rebelde, varios vecinos recordaron los anuncios que los diferentes políticos realizaron en los últimos años y lamentaron la escasa concreción de los proyectos urbanizadores.

"Tuvimos tantas promesas en el barrio y nunca hubo un mejoramiento de las calles", indicó Gabriela, y agregó: "Lo único que hicieron es el asfalto de Valparaíso, que se logró gracias a la asamblea barrial en 2014/15". Llegó a Villa Banana cuando tenía 8 años, así que tiene memoria como para sostener que no hubo mayores cambios. Las cloacas de la calle Independencia –recordó– fueron realizadas por los vecinos gracias a unas máquinas que ellos mismos consiguieron. A pesar de la ausencia de inversión en la obra pública del barrio, y de que el pasillo donde vive se inunde cada vez que llueve, Gaby vuelve a elegir su casa y a sus vecinos cada día: "No sé si me iría a vivir a otro lado. Toda mi vida estuve acá, vine cuando tenía 8 años, y crié mis hijos acá. Yo tengo mi vida hecha acá y uno se acostumbra", razonó.

"Son muy impactantes los anuncios que se hacen durante las campañas, pero después, a la hora de poner en práctica estos proyectos, como la urbanización de Villa Banana, empiezan a aparecer un montón de trabas para la implementación", distinguió Facundo Peralta, militante social que hace 15 años recorre los pasillos del barrio.

En cuanto a la esperanza que provoca a la gente las promesas de campaña, el integrante de Causa, dijo: "Estos anuncios generan mucha expectativa en los vecinos, pero con el correr del tiempo se dan cuenta de que en realidad esas promesas estaban magnificadas por el momento político".

"Se utiliza a los pobres, de manera demagógica en las etapas previas a las elecciones y se pone en la agenda pública proyectos grandilocuentes que después son muy complicados de poner en práctica", criticó Peralta pero reconoció que la situación económica del país pudo complicar algunas obras que estaban planificadas. "Algo se va a hacer en el barrio, pero no creo que sea la gran obra anunciada por la intendenta Mónica Fein y (el ex candidato de Cambiemos y concejal) Roy López Molina", concluyó.

El potrero es seguridad

En los inicios del alfonsinismo, y unos meses después de casarse, Don Vallejo decidió aprovechar el terreno ocioso al costado de la vía (en la unión de Presidente Perón y 27 de Febrero) para hacer una canchita de fútbol.

"Cuando vine acá había pocas casas, estaba todo limpio y la vía del ferrocarril todavía estaba activa", rememoró el hombre que dejó su Chaco natal para formar su familia en Rosario, en 1968.

Sobre la transformación del descampado en una cancha de fútbol, Vallejo detalló cómo hizo para nivelar el suelo: "Hice traer cinco o seis camiones con tierra para emparejar y lo pagué con un chancho que tenía en el fondo de mi casa".

"A medida que fueron creciendo los chicos me ayudaron con la cancha, yo dejé de jugar porque me lesioné y siguieron ellos", indicó el histórico vecino y lamentó: "Dejamos de hacer torneos por los tiros que había".

La histórica canchita fue incluida en el proyecto de urbanización que se inició en marzo con la apertura de calle Servando Bayo, en el tramo que va desde bulevar 27 de Febrero hasta calle Rueda. Por lo tanto, el predio fue corrido unos metros. Allí se realizará una red de iluminación y una mejora de las instalaciones.

"Ojalá que quede todo bien iluminado, para que haya más movimiento. Es más seguridad para los chicos, porque acá a las 7 de la tarde no podés andar más", explicó Luciano, uno de los encargados del cuidado del "Potrero Rebelde". En diálogo con Rosarioplus.com, mientras una máquina reparaba la malla que protege a las casas de los pelotazos, opinó sobre la obra que se está realizando en la calle: "Falta todavía, tienen que abrir todo". "Lo que más falta es la luz, si está todo oscuro no te da ni ganas de caminar por acá", indicó.

Gabriela, Luciano, Ana, Iván, Camilo, y muchos vecinos de Villa Banana esperan desde hace tiempo que los pasillos se transformen en calles, que la tierra se convierta en asfalto y que el paisaje se pueble de gente aún durante la noche. Mientras tanto, lo único que reciben son promesas de campaña que pocas soluciones traen al barrio.