Una mirada sobre el escándalo en Brasil y los puntos en común con Argentina

Brasil vive horas de revuelo político con la mirada internacional posada sobre él. Luego de que The Intercept publicara conversaciones privadas entre agentes públicos que participaron en la operación Lava Jato y pusiera en tela de juicio la imparcialidad de la investigación que llevó a prisión al expresidente Luiz Inácio "Lula" da Silva, se abrió un fuerte debate. Las críticas, de propios y ajenos, golpean no sólo al Poder Judicial del vecino país, sino también al presidente Jair Bolsonaro, que rápidamente salió a respaldar al juez Sergio Moro tratando de aminorar el impacto

En diálogo con Rosarioplus.com Esteban Actis, doctor en Relaciones Internacionales y docente investigador de la Facultad de Ciencia Política y RR.II. de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), especializado en el caso brasilero, analizó las implicancias judiciales y políticas de las filtraciones que se conocieron en los últimos días.

Actis describe de qué se trata el Lava Jato y en qué contexto surge: "Es un fenómeno político judicial que comienza a ser investigado a fines de 2014, es decir, terminando el primer gobierno de Dilma Rousseff (2010-2014) en plena campaña electoral por su reelección. En ese momento ella ya tenía un debilitamiento relativo de su presidencia, producto del desgaste y descontento social por ciertas políticas, una actividad económica que veía relentizado su crecimiento y una figura como la de Rousseff que no tenía la capacidad de articulación política en su gabinete y en el congreso. En ese contexto comienza una investigación que en verdad lo que pone sobre el tapete son los vínculos entre la clase política y empresarial brasileña -con Odebrecht, esta empresa constructora a la cabeza-. Esto salpicó a toda la clase política brasileña. Al Partido de los Trabajadores (PT), pero también a muchos políticos de la oposición". 

Como es sabido, Dilma finalmente logra su reelección pero empieza, según la descripción del especialista, un nuevo mandato con un gobierno debilitado, en donde la investigación iniciada toma más fuerza y a tener claros intereses políticos. "El Lava Jato con el juez Moro a la cabeza se transforma en un intento de la corporación judicial de; por un lado, colaborar para la salida del poder del PT, esto se termina revelando en las filtraciones; y por otro lado, ubicar al poder judicial en términos políticos con mucho mayor poderío institucional en Brasil", analizó.

En este sentido Actis aseguró que "lo que el Lava Jato provoca es una profundización de la crisis de los partidos y de la clase política en Brasil, a la par que aparece la justicia erigiéndose como una especie de salvadora moral de la República Brasilera".

"De cara a las elecciones presidenciales de 2018, cuando todo el mundo pensaba que Lula -aún con un gran caudal de votos producto de dos gobiernos exitosos en materia económica- iba a ser candidato, Moro lo termina enjuiciando por un triplex en Sao Paulo, al que le adjudican haberlo obtenido de manera indebida, y lo meten preso", detalló haciendo un recorrido rápido por la historia reciente del vecino país. Por todo esto, es que para el especialista "el Lava Jato explica en parte por qué Bolsonaro es presidente".

El 1 de enero de este año Jair Bolsonaro asumió como nuevo presidente de la República Federativa del Brasil, ahora, a seis meses de su mandato, parte de la operatoria que lo lleva al poder quedó expuesta. "Las implicancias que tienen las primeras filtraciones -el medio que las hizo ya anunció que era solo una parte del material que habían conseguido- son muy fuertes, por que pone en evidencia algo que se sospechaba, que era la intencionalidad política del accionar del juez Moro y en gran parte del funcionamiento del Lava Jato", sostuvo Actis.  

"Esta mirada que se sostenía desde algunos sectores de Brasil, inclusive de muchos políticos y actores latinoamericanos, del Lava Jato como una lucha contra la corrupción, un combate pulcro, ascético y sin inclinaciones políticas, e inclusive factible de replicarse en América Latina, quedó desdibujada. Había efectivamente una intencionalidad política contra el PT y contra el gobierno de Dilma Rousseff y la figura de Lula Da Silva. Pero sobre todo, una metodología para llegar a las sentencias, fuera del estado de derecho y fuera de toda lógica republicana. Violando el debido proceso, vinculando jueces con fiscales y con procuradores", detalló el investigador de la UNR pasando revista de algunas cosas que se desprenden de las filtraciones.

A su entender todo esto "lastima la figura del juez Moro, lástima la idea del Lava Jato como proceso judicial y también lastima al gobierno de Bolsonaro, porque Sergio Moro, que había dicho en su momento que era un juez sin inclinación política partidaria, años después termina siendo Ministro de Justicia de Bolsonaro. Lo que estamos viendo es que esta crisis que le estalla a Moro y al Lava Jato, le estalla por defecto al gobierno de Bolsonaro".

En cuanto a la posible utilización de estas filtraciones por parte de la defensa de Lula Da Silva, Actis aseguró que "claramente se puede alegar una nulidad del proceso que encarceló a Lula ante la animosidad manifiesta del juez Moro contra él. Y ante esto una de las posibilidades es la liberación y que se deje sin efecto su sentencia". Pero fue incluso más lejos al asegurar que "de hecho algunos ya sostienen que la única manera de que sobreviva el Lava Jato como proceso judicial, que va más allá de Lula -con otras personas presas y procesadas, no sólo del ámbito político sino también del empresarial-, es justamente con su liberación".

Los puntos en común con Argentina

Si bien las comparaciones son odiosas, los momentos que atraviesa el vecino país interpelan necesariamente a una realidad nacional que también se encuentra con el fenómeno de la judialización de la política. Sobre esto también habló el investigador Esteban Actis y evitó hacer paralelismos lineales, aunque sí destacó puntos en común.

"El Lava Jato inaugura lo que se conoce como 'lawfare' -law y warfare, guerra jurídica-, que es el involucramiento de la justicia en las disputas políticas en América Latina. Este fenómeno excede hoy a Brasil, y en Argentina claramente tenemos nuestra versión local, que es el juez Claudio Bonadío y al fiscal Carlos Stornelli que intentan aplicar gran parte de lo aprendido en Brasil", detalló.

Sobre qué es lo que aprendió el poder judicial argentino en el caso brasilero explicó que "el juez Moro es un juez de formación en Estados Unidos, en donde se instruyó con una doctrina que tiene que ver con el arrepentido y cómo hacer de la declaración del arrepentido la punta de lanza del proceso judicial. Muchas veces lo que se cuestiona es que ese proceso viola, derechos individuales, garantías procesales, y se erige en una especie de superpoder del juez que se pone por arriba de la Constitución, ante el cual el arrepentido termina confesando mucho más por presión que por los delitos que cometió".

Finalmente el especialista aseguró que "claramente Bonadío y la justicia argentina tenía en Brasil una referencia y como prueba de esto están las reiteradas invitaciones al país al juez Moro por parte de estos sectores. Así que, sí podemos decir que hay una similitud, aunque no la plantearía de manera lineal ya que cada país tiene sus particularidades, contextos y modo de funcionamiento judicial. Lo que sí se repite es esta visión común de la justicia alterando la discusión política, ya sea corriendo o erosionando la credibilidad de algún candidato".

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