Una agitada fábrica de jueces, fiscales y defensores

El Consejo de la Magistratura de Santa Fe bien puede arrogarse un récord: resolvió dos concursos múltiples para cubrir las codiciadas vacantes de camaristas civiles y comerciales de Santa Fe (5) y Rosario (4) en tres meses, a pesar de que en cada caso hubo medio centenar de postulantes. Esa marca contrasta con los tiempos que se manejaron históricamente, que con mucho viento a favor podían ser de un año, pero llegaban a extenderse de 24 a 36 meses. En términos cuantitativos se alcanzaron las metas de eficiencia propuestas. En lo cualitativo se escucharon cuestionamientos en pasillos tribunalicios y políticos.

Con este “récord”, la última reforma del reglamento del Consejo de la Magistratura empieza a dar frutos para quienes lo “cranearon”. El resultado es una especie de fábrica dedicada a producir aspirantes a jueces, fiscales y defensores. La meta: celeridad en la entrega, garantizar nivel estándar de preparación y hacer stock de concursados en la medida en que se pueda.

Ministro de Justicia Ricardo Silberstein.

Prueba de fuego

La selección de camaristas (aprobaron 22 para Rosario y 11 para Santa Fe) fue la prueba de fuego del “concurso express” diseñado por el Ministerio de Justicia en conjunto con el Poder Judicial y los Colegios de Magistrados y Abogados. Si bien a mediados de año hubo un primer ensayo con cargos para el departamento San Cristóbal, la cobertura de vacantes de la segunda instancia Civil y Comercial era determinante por la relevancia de los cargos, los nombres propios en juego y las expectativas que abre en el universo judicial.

A la vez, fue un caso testigo porque activará otro de los aspectos novedosos que contempla el nuevo reglamento: la posibilidad de hacer “stock” para atender futuras vacantes.

Por ejemplo, en el concurso de camaristas se inscribieron secretarios de juzgados que aspiran a ascender a magistrados y otros aspirantes con menos antecedentes. De antemano parecían tener menos chances, pero igual se presentaron porque el Ejecutivo dio señales de que espera poder cubrir vacantes en juzgados de primera instancia con el remanente de los que aprobaron. Se entiende que si alguien está capacitado para ser camarista también lo está para un cargo de menor jerarquía.

El turno de los fiscales

En las próximas semanas, el Ministerio de Justicia aspira a anotarse otra victoria. A partir del 22 de febrero dará a conocer los resultados de los concursos múltiples para cubrir 42 vacantes de fiscales adjuntos en toda la provincia en los que se inscribieron 490 aspirantes, de los cuales a rendir se presentaron 400.

La cifra es récord, ya que en 2011, cuando se abrió el primer concurso para el flamante Ministerio Público de la Acusación hubo unos 600 postulantes, pero los cargos a cubrir eran 180.

En esta ocasión la prueba de oposición escrita se tuvo que organizar en una sala informática de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNL en varios turnos a lo largo de tres días. Los resultados, que históricamente hubieran demandado mínimo dos años de corrección, estarán a partir de finales de febrero, y luego vendrán las entrevistas personales. Para abril, deberían estar seleccionados los nombres que se elevarán al gobernador.

A toda máquina

La fábrica está produciendo a full. El Consejo de la Magistratura activó en los últimos meses concursos para distintos casilleros del Poder Judicial.

Ahora, los concursos express más espinosos en trámite son los de fiscales y defensores regionales y general. Hay mucho en juego. En buena parte el resultado de las políticas de persecución penal está atado al perfil de quienes reemplacen a Julio De Olazábal y Gabriel Ganón. Otro concurso en el que juegan nombres propios con trayectoria y las preferencias de determinados sectores académicos, políticos y judiciales.

Flancos débiles

Si bien existía consenso sobre la necesidad de acortar los tiempos de los concursos, cuestión en la que el nuevo reglamento se muestra eficiente, a medida que la “fábrica” camina aparecen flancos débiles.

Elección del jurado. Se sortea en base a las propuestas de magistrados, abogados y universidades, que no siempre ofrecen nombres acordes a las circunstancias y que en ocasiones no evalúan con los criterios establecidos en el reglamento.

En el caso de los concursos de Cámara Civil, surgieron suspicacias por la decisión del jurado de dar por cumplidos los requisitos de antecedentes de todos los concursantes sin evaluarlos, lo que mejoró la posición de quienes venían flojos de antecedentes y le restó a quienes acreditaban más pergaminos. La experiencia prácticamente no se tuvo en cuenta al confeccionar la nota, a pesar de que fue una de las premisas que motivó el nuevo reglamento.

Más suspicacias: una integrante de la comisión directiva del Colegio de Magistrados viajó a Santa Fe a presenciar en persona la entrevista oral de un colega. Al finalizar, exteriorizó su entusiasmo con el desempeño del concursante. Tan efusiva fue en público que resultó una involuntaria pero explícita confesión de que con anterioridad había hecho saber a funcionarios que era “el mejor”.

Entre los concursantes a camaristas hubo secretarios y muchos de los actuales 18 jueces civiles y comerciales de primera instancia de Rosario. El desarrollo del concurso y algunas decisiones del jurado provocaron malestar y reclamos. Por ahora el Colegio de Magistrados, órgano gremial que los representa, decidió no hacer ningún planteo.

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