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Un policía denunció a sus jefes por vínculos narcos y ahora no puede trabajar

Durante cuatro años prestó servicio en el cordón industrial. Asegura que comenzaron a atacarlo con sumarios cuando rechazó ser parte de negocios narco-policiales y delató a sus superiores. Hoy enfrenta un proceso de destitución 

Federico G. es un joven policía de la provincia y futuro abogado. En 2012, con apenas 21 años, comenzó a trabajar como sumariante en una comisaría de Roldán con la expectativa de que ese fuera el inicio de una larga carrera. Pero los problemas, que se extendieron hasta estos días, aparecieron demasiado temprano por rechazar algunos ofrecimientos turbios que le hicieron sus superiores. Hoy se encuentra con un pedido de destitución en curso y le pide ayuda al nuevo gobierno provincial para recuperar su empleo y desenmascarar a quienes lo corrieron del medio.

Enredado en el sistema y cansado de esperar una resolución, el policía se contactó con el ministro de Seguridad Marcelo Saín para ponerlo al tanto de su historia. Le compartió una montaña de denuncias que en los últimos cinco años presentó contra sus jefes y que, sospecha, fueron desestimadas “in limine”.

Tras su paso por la dependencia de Roldán, Federico empezó a flotar por distintas comisarías del cordón industrial. Pasó por San Lorenzo, Puerto San Martín y otras localidades. Todo iba bien hasta que un Jefe de Orden Público le ofreció oficiar de recaudador en puntos de venta de droga de la región. La prometieron incluso hacerlo partícipe del negocio. El joven policía nunca aceptó y realizó “varias denuncias” al 0-800 de la Secretaría De Control.

“Ninguna (denuncia) prosperó y dejé de creer en un sistema en que la víctima terminaba siendo victimario. Dejé de creer cuando de Asuntos Internos daban parte a los denunciados”, le contó Federico al ministro Saín.

Claro que el hecho de haberse plantado ante sus jefes no fue “gratis” y los roces comenzaron a repetirse. El joven contó a Rosarioplus.com que se enfrentó a “una catarata de sumarios administrativos y sanciones”.

Finalmente Federico G. cayó en la trampa. En 2016, prestando servicio para un Comando del cordón industrial, lo sancionaron por salirse de la jurisdicción cuando cumplía con un servicio adicional. El castigo: suspensión de empleo solo para él. "Me han amenazando, arrinconado y acobardado", señaló.

Lejos de amedrentarse, el joven continuó con su cruzada. Las denuncias siguieron: señaló lugares de expendios de drogas, puertos secos, casinos clandestinos, y connivencia de sus colegas. Al mismo tiempo, también, se multiplicaron los sumarios administrativos en su contra. "Me han abierto sumarios hasta por caminar", aseguró. 

Finalmente, en octubre de 2019, el por entonces jefe de la Policía de Santa Fe Marcelo Villanúa castigó a Federico G. con el pase a disponibilidad “por reincidencia” y ordenó que comience a procesarse un pedido de destitución. Desde entonces, el joven no consigue escapar de la telaraña: dejó de cobrar y no puede buscarse otro empleo en blanco salvo que renuncie a la Fuerza.

Con el cambio de gestión y la nueva conducción en el Ministerio de Seguridad, espera encontrar soluciones. Por lo pronto, Saín lo animó a que “luchemos juntos contra el narcotráfico”.

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